LOS SALMOS MENCIONADOS POR JESÚS Y APLICADOS A SU VIDA EN LOS EVANGELIOS
Estudio de citas, alusiones y cumplimiento cristológico
Preparado por el Dr. Israel Cordoves
Introducción: Jesús y los Salmos
Los Evangelios presentan a Jesús leyendo su misión a la luz de las
Escrituras de Israel. Entre esas Escrituras, los Salmos ocupan un lugar
extraordinario. Jesús los cita en la enseñanza pública, en controversias con
dirigentes religiosos, durante la última cena y aun desde la cruz. Además, los
evangelistas describen acontecimientos de su vida mediante expresiones y
patrones tomados del Salterio.[1]
Lucas 24:44 ofrece una clave canónica decisiva: después de la resurrección,
Jesús declara que debía cumplirse todo lo escrito acerca de él «en la ley de
Moisés, en los profetas y en los salmos». Por tanto, el estudio cristiano de
los Salmos no debe limitarse a buscar predicciones aisladas; también debe
observar cómo Jesús y los evangelistas reconocen en ellos patrones de realeza,
sufrimiento, rechazo, vindicación y adoración.
Tres categorías para este estudio
|
Categoría |
Tipo |
Descripción |
|
A |
Salmos citados directamente por Jesús |
Jesús pronuncia o identifica explícitamente palabras del Salterio. |
|
B |
Salmos aplicados a Jesús por los evangelistas |
El narrador o los personajes interpretan un acontecimiento de Jesús
mediante un salmo. |
|
C |
Alusiones o
correspondencias claras |
El relato evangélico refleja lenguaje, imágenes o patrones del Salterio,
aunque no siempre introduzca una cita formal. |
Esta distinción es importante porque no todas las conexiones poseen el mismo grado de explicitud. El documento señalará cuando una relación es una cita directa, una aplicación evangelística o una alusión probable.[2]
1. Panorama general de los
Salmos en los Evangelios
|
Salmo |
Versículo |
Evangelios |
Relación principal |
|
2 |
2:7 |
Mt 3:17; 17:5; Mc 1:11;
9:7; Lc 3:22; 9:35 |
Identidad del Hijo; eco/alusión |
|
8 |
8:2 |
Mt 21:16 |
Jesús cita el salmo |
|
22 |
22:1, 7–8, 18 |
Mt 27:35,39,43,46; Mc
15:24,29,34; Lc 23:34–35; Jn 19:24 |
Pasión y crucifixión |
|
31 |
31:5 |
Lc 23:46 |
Palabras de Jesús en la cruz |
|
34 |
34:20 |
Jn 19:36 |
Ningún hueso quebrado; relación también con Éx 12:46 |
|
35 |
35:19 |
Jn 15:25 |
Jesús aplica el odio sin causa |
|
37 |
37:11 |
Mt 5:5 |
Eco en la bienaventuranza de los mansos |
|
41 |
41:9 |
Jn 13:18 |
Jesús lo aplica a la traición de Judas |
|
48 |
48:2 |
Mt 5:35 |
Jesús cita/alude a la ciudad del gran Rey |
|
69 |
69:4,9,21 |
Jn 2:17; 15:25; Mt
27:34,48; Mc 15:36; Jn 19:28–29 |
Celo, rechazo y pasión |
|
78 |
78:2,24 |
Mt 13:35; Jn 6:31 |
Parábolas y pan del cielo |
|
82 |
82:6 |
Jn 10:34 |
Jesús cita el salmo en controversia |
|
91 |
91:11–12 |
Mt 4:6; Lc 4:10–11 |
El diablo cita el salmo en la tentación |
|
110 |
110:1 |
Mt 22:44; 26:64; Mc 12:36;
14:62; Lc 20:42–43; 22:69 |
Señor de David y exaltación |
|
118 |
118:22–26 |
Mt 21:9,42; 23:39; Mc 11:9;
12:10–11; Lc 19:38; 20:17; Jn 12:13 |
Entrada triunfal y piedra rechazada[3] |
La lista anterior privilegia conexiones reconocibles dentro de los cuatro
Evangelios. Algunas son citas formales; otras son ecos literarios o
aplicaciones narrativas. Los Salmos 22, 69, 110 y 118 destacan por su
importancia para la identidad y la pasión de Jesús.[4]
2. Salmos relacionados con la
identidad, enseñanza y ministerio de Jesús
Salmo 2 — El Hijo y Rey ungido
Salmo 2:7 declara: «Mi hijo eres tú». Los relatos del bautismo y de la
transfiguración no reproducen simplemente el versículo de forma aislada, pero
la declaración celestial acerca del «Hijo» posee una fuerte resonancia con el
Salmo 2 y se combina con otros textos veterotestamentarios. El salmo provee así
un trasfondo real y mesiánico para comprender la identidad de Jesús.[5]
Salmo 8:2 — La alabanza de los
niños
En Mateo 21:15–16, después de la entrada en Jerusalén, los principales
sacerdotes se indignan porque los niños aclaman a Jesús. Jesús responde citando
Salmo 8:2: «De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la
alabanza». La cita es especialmente significativa porque el salmo dirige esa
alabanza a Dios, mientras Mateo la coloca en una escena donde Jesús recibe la
aclamación.
Salmo 37:11 — Los mansos
heredarán la tierra
Mateo 5:5 —«Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra
por heredad»— refleja claramente Salmo 37:11. Aquí el Salterio no se aplica a
un acontecimiento biográfico de Jesús, sino que forma parte del lenguaje de su
enseñanza acerca del reino.
Salmo 48:2 — La ciudad del gran
Rey
En Mateo 5:35 Jesús se refiere a Jerusalén como «la ciudad del gran Rey»,
lenguaje que corresponde a Salmo 48:2. Es otro ejemplo de cómo el vocabulario
de los Salmos permea la enseñanza de Jesús.[6]
3. Salmo 22 — El gran salmo de
la pasión
Ningún salmo influye de manera más visible en la narración evangélica de la
crucifixión que el Salmo 22. Mateo y Marcos registran que Jesús pronunció su
primera línea: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mt 27:46; Mc
15:34). Los evangelistas también describen la burla, el movimiento de cabeza de
los espectadores y el reparto de las vestiduras con lenguaje que corresponde al
salmo.[7]
|
Salmo 22 |
Motivo |
Evangelio |
Tipo |
|
22:1 |
Clamor de abandono |
Mt 27:46; Mc 15:34 |
Cita directa de Jesús |
|
22:7 |
Burla y meneo de cabeza |
Mt 27:39; Mc 15:29 |
Correspondencia narrativa |
|
22:8 |
«Se encomendó a Jehová; líbrele él» |
Mt 27:43 |
Eco/cita en labios de los burladores |
|
22:18 |
Reparto de vestidos y sorteo |
Mt 27:35; Mc 15:24; Lc
23:34; Jn 19:23–24 |
Juan lo presenta explícitamente como cumplimiento |
La importancia del Salmo 22 no significa que cada detalle deba
interpretarse de la misma manera. El dato más explícito es que Jesús cita 22:1
y Juan presenta 22:18 como Escritura cumplida. El conjunto del salmo, sin
embargo, ofrece al relato de la pasión un patrón que va del sufrimiento y la
aparente desolación hacia la vindicación y la alabanza universal.[8]
4. Salmos 31, 34, 35 y 41 —
Cruz, rechazo y traición
Salmo 31:5 — «En tu mano
encomiendo mi espíritu»
Lucas 23:46 registra que Jesús, antes de morir, clama: «Padre, en tus manos
encomiendo mi espíritu». La oración procede de Salmo 31:5, pero Jesús añade la
invocación «Padre». El salmo de confianza se convierte en la oración final del
Hijo que se entrega confiadamente a Dios.[9]
Salmo 34:20 — Ninguno de sus
huesos será quebrado
Juan 19:36 interpreta el hecho de que los soldados no quebraran las piernas
de Jesús mediante la Escritura: «No será quebrado hueso suyo». La formulación
puede relacionarse con Salmo 34:20 y también con las disposiciones del cordero
pascual en Éxodo 12:46 y Números 9:12. Conviene, por tanto, reconocer la
convergencia de tradiciones bíblicas y no atribuir la referencia exclusivamente
al salmo.
Salmo 35:19 — Odiado sin causa
En Juan 15:25 Jesús explica el rechazo que experimenta diciendo que debía
cumplirse la palabra: «Sin causa me aborrecieron». La expresión aparece en
Salmo 35:19 y tiene un paralelo cercano en Salmo 69:4.
Salmo 41:9 — La traición del
amigo
Juan 13:18 presenta una de las aplicaciones más explícitas: Jesús cita el
lenguaje del amigo que comía su pan y levantó contra él el calcañar para
interpretar anticipadamente la traición de Judas. El sufrimiento del salmista
se convierte en un patrón que alcanza una nueva expresión en la pasión de
Jesús.[10]
5. Salmo 69 — Celo, rechazo y
sufrimiento
El Salmo 69 es, junto con el Salmo 22, uno de los textos del Salterio que
más profundamente contribuyen al lenguaje de la pasión en el Nuevo Testamento.
En los Evangelios aparecen conexiones con el celo de Jesús por el templo, el
odio inmerecido que recibe y la bebida que se le ofrece durante la crucifixión.[11]
|
Texto |
Tema |
Evangelio |
Uso |
|
69:4 |
«Me aborrecen sin causa» |
Jn 15:25 |
Jesús interpreta su rechazo |
|
69:9 |
«El celo de tu casa me consume» |
Jn 2:17 |
Los discípulos recuerdan el salmo después de la acción en el templo |
|
69:21 |
Vinagre/bebida en el sufrimiento |
Mt 27:34,48; Mc 15:36; Jn
19:28–29 |
Correspondencia con la
pasión |
Juan 2:17 es especialmente instructivo porque no pone el salmo directamente
en boca de Jesús: son los discípulos quienes recuerdan la Escritura para
interpretar su acción en el templo. Juan 15:25, en cambio, presenta a Jesús
mismo aplicando a su rechazo el lenguaje de ser odiado sin causa.
En la crucifixión, los Evangelios mencionan vino agrio o vinagre. La relación con Salmo 69:21 es particularmente visible en la tradición joánica, aunque las diferencias de detalle entre los relatos deben respetarse. La lectura cristológica surge de la correspondencia entre el justo sufriente del salmo y la pasión de Jesús.[12]
6. Salmos 78, 82 y 91 —
Revelación, controversia y tentación
Salmo 78
Mateo 13:35 relaciona la enseñanza en parábolas con Salmo 78:2: «Abriré en
parábolas mi boca». En Juan 6:31, durante el discurso del pan de vida, aparece
Salmo 78:24 en la discusión acerca del «pan del cielo». Jesús lleva la
conversación más allá del maná y se presenta como el verdadero pan que da vida.[13]
Salmo 82:6 — «Vosotros sois
dioses»
En Juan 10:34 Jesús responde a una acusación de blasfemia citando Salmo
82:6. La argumentación depende del uso escritural del término «dioses» y
culmina en la pregunta de Jesús acerca de aquel a quien el Padre santificó y
envió al mundo. Es una cita directa del Salterio dentro de una controversia
cristológica.
Salmo 91:11–12 — La tentación
En Mateo 4:6 y Lucas 4:10–11 no es Jesús sino el tentador quien cita Salmo
91:11–12 para inducirlo a lanzarse desde el pináculo del templo. El episodio
demuestra que una cita bíblica puede ser empleada de manera distorsionada.
Jesús responde con Deuteronomio 6:16, rechazando convertir la promesa de
protección en una exigencia presuntuosa de una señal.[14]
7. Salmo 110 — El Señor de David
y la exaltación del Mesías
Salmo 110:1 ocupa un lugar central en la cristología del Nuevo Testamento y
aparece repetidamente en los Evangelios. Jesús lo cita al preguntar cómo el
Mesías puede ser simplemente «hijo de David» si David mismo lo llama «Señor». La
pregunta aparece en Mateo 22:41–46, Marcos 12:35–37 y Lucas 20:41–44.[15]
|
Texto evangélico |
Uso |
Importancia |
|
Mt 22:44 |
Jesús cita Sal 110:1 |
El Mesías es hijo de David y, a la vez, Señor de David. |
|
Mc 12:36 |
Jesús atribuye las palabras a David «por el Espíritu Santo» |
La autoridad del salmo sostiene la pregunta cristológica. |
|
Lc 20:42–43 |
Jesús remite al «libro de los Salmos» |
La identidad mesiánica supera una comprensión meramente genealógica. |
|
Mt 26:64; Mc 14:62; Lc
22:69 |
Jesús habla de estar a la diestra del poder |
Sal 110:1 converge con Daniel 7:13 en el contexto del juicio de Jesús. |
En el proceso ante las autoridades, el lenguaje de sentarse a la diestra del Poder retoma Salmo 110:1 y se combina con la figura del Hijo del Hombre de Daniel 7. Así, el salmo no solamente explica la identidad de Jesús respecto de David, sino también su futura exaltación y autoridad.[16]
8. Salmo 118 — Entrada triunfal,
rechazo y vindicación
Salmo 118 acompaña los últimos días del ministerio de Jesús en Jerusalén.
La multitud emplea Salmo 118:25–26 en la entrada triunfal: «¡Hosanna!...
Bendito el que viene en el nombre del Señor». Los Evangelios interpretan así la
llegada de Jesús mediante el lenguaje de una procesión de victoria y adoración.[17]
|
Salmo |
Evangelios |
Aplicación |
|
118:25–26 |
Mt 21:9; Mc 11:9–10; Lc
19:38; Jn 12:13 |
Aclamación en la entrada triunfal |
|
118:22–23 |
Mt 21:42; Mc 12:10–11; Lc
20:17 |
Jesús se identifica con la piedra rechazada que llega a ser cabeza del
ángulo |
|
118:26 |
Mt 23:39; Lc 13:35 |
Jesús anuncia una futura aclamación: «Bendito el que viene en el nombre
del Señor» |
La imagen de la piedra rechazada es particularmente importante. Jesús cita
Salmo 118:22–23 después de la parábola de los labradores malvados. El rechazo
por parte de los constructores no constituye el final de la historia: la acción
de Dios convierte la piedra rechazada en piedra principal. De este modo, el
salmo une rechazo y vindicación.[18]
9. Los Salmos y los
acontecimientos de la vida de Jesús
|
Acontecimiento |
Salmos |
Evangelios |
Tipo de relación |
|
Identidad como Hijo y Rey |
2 |
Mt 3:17; 17:5 y paralelos |
Eco mesiánico |
|
Enseñanza del reino |
37, 48, 78 |
Mt 5:5,35; 13:35 |
Lenguaje y patrones del Salterio |
|
Tentación |
91 |
Mt 4:6; Lc 4:10–11 |
Citado por el tentador |
|
Purificación del templo |
69 |
Jn 2:17 |
Aplicado por los discípulos |
|
Entrada triunfal |
8, 118 |
Mt 21:9,16 y paralelos |
Aclamación y cita de Jesús |
|
Controversia sobre su
identidad |
82, 110 |
Jn 10:34; Mt 22:44 y
paralelos |
Citas directas de Jesús |
|
Traición de Judas |
41 |
Jn 13:18 |
Jesús declara cumplimiento |
|
Odio y rechazo |
35, 69 |
Jn 15:25 |
Jesús aplica la Escritura |
|
Crucifixión |
22, 31, 34, 69 |
Mt 27; Mc 15; Lc 23; Jn 19 |
Citas y cumplimiento
narrativo |
|
Exaltación |
110 |
Mt 26:64; Mc 14:62; Lc
22:69 |
Diestra de Dios |
Vistos en conjunto, los Evangelios no utilizan los Salmos como una
colección de textos desconectados. Los emplean para presentar a Jesús como el
Hijo y Rey, el justo sufriente, el rechazado que será vindicado y el Señor
exaltado. La pasión ocupa un lugar central, especialmente mediante los Salmos
22, 31, 41, 69, 110 y 118.[[FN]]
10. Conclusiones para la
interpretación cristológica de los Salmos
Primero, debe darse prioridad a las conexiones que los propios Evangelios
hacen explícitas. Cuando Jesús dice «está escrito» o cuando un evangelista
afirma que algo ocurrió para que se cumpliera la Escritura, la relación posee
una base textual especialmente fuerte.[[FN]]
Segundo, es necesario distinguir cita, alusión y semejanza temática. Esta
cautela evita convertir cada expresión poética del Salterio en una predicción
directa. La interpretación cristológica más sólida parte del sentido del salmo
en su contexto y después observa cómo el Nuevo Testamento lo relee a la luz de
Jesús.
Tercero, los Salmos de David adquieren una importancia especial porque
Jesús es presentado como el Mesías davídico. Las experiencias de sufrimiento,
persecución, confianza y vindicación del salmista pueden funcionar
tipológicamente como patrones que alcanzan una expresión culminante en Cristo.
Finalmente, Lucas 24:44 permite afirmar que los Salmos forman parte de la
gran historia bíblica que, desde la perspectiva de los Evangelios, encuentra su
cumplimiento en la persona y obra de Jesucristo.[[FN]]
Bibliografía selecta
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Carson, eds. Commentary on the New Testament Use of the Old Testament. Grand
Rapids, MI: Baker Academic, 2007.
Brown, Raymond E. The
Death of the Messiah: From Gethsemane to the Grave. 2 vols. New York:
Doubleday, 1994.
France, R. T. The Gospel
of Matthew. New International Commentary on the New Testament. Grand Rapids,
MI: Eerdmans, 2007.
Hays, Richard B. Echoes
of Scripture in the Gospels. Waco, TX: Baylor University Press, 2016.
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Psalms: An Introduction and Commentary. Tyndale Old Testament Commentaries.
Downers Grove, IL: IVP Academic, 2014.
Waltke, Bruce K., James
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[1] G.
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[2]
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[5]
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[6]
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[7]
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[8] Raymond
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[9] G.
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[10] R. T. France, The Gospel of Matthew, New International Commentary on the New Testament (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2007), 901–4.
[11]11. Richard B.
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[12]12. Beale and
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[13]13. France,
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[14]14. Hays, Echoes
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[15]15. Bruce K.
Waltke, James M. Houston, and Erika Moore, The Psalms as Christian Worship: A
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[16]16. Tremper
Longman III, Psalms: An Introduction and Commentary, Tyndale Old Testament
Commentaries (Downers Grove, IL: IVP Academic, 2014), 55–59.
[17]17. Beale and
Carson, Commentary on the New Testament Use of the Old Testament, 3–7.
[18]18. Hays, Echoes
of Scripture in the Gospels, 5–8.
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