SALMO 22: DEL ABANDONO A LA VICTORIA

El Salmo 22 nos enseña que el sufrimiento del justo no significa el abandono de Dios, aunque en medio del dolor parezca que Dios guarda silencio. En Jesucristo vemos el cumplimiento supremo de este salmo: su sufrimiento y muerte en la cruz condujeron a la victoria de la resurrección. Por eso, la victoria se convierte en testimonio, llevando la esperanza y la salvación de Dios hasta todas las naciones.

Pator Rafael Mulet 

IDEA CENTRAL

Sufrimiento del justo no significa el abandono de Dios.

En Cristo el sufrimiento conduce a la victoria y la victoria se convierte en testimonio.

Hay momentos en la vida en los que nuestra experiencia parece contradecir lo que sabemos acerca de Dios.

Sabemos que Dios es bueno, pero sufrimos.

Sabemos que Dios es fiel, pero oramos y a veces parece que no responde.

Sabemos que Dios está presente, pero sentimos en ocasiones como si estuviera lejos.

El Salmo 22 comienza precisamente en ese lugar cuando David dice: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

Es uno de los gritos más profundos de toda la Escritura.

Pero es un grito que encuentra eco en el corazón de todos los seres humanos, mis amados hermanos.

Pero hay algo que debemos observar desde el principio.

David dice: «Dios mío.» Y ahí está lo maravilloso.

No dice: Dios no existe. No dice: Dios me ha olvidado para siempre. Dice: «Dios mío.» Gloria a Dios.

Esto significa que puede existir una diferencia entre sentirnos abandonados y estar realmente abandonados por Dios, que es otra cosa.

Y esto se vuelve todavía más impresionante cuando descubrimos que nuestro Señor Jesucristo también pronunció estas mismas palabras desde la cruz del Calvario.

Por eso el Salmo 22 tiene dos dimensiones que debemos mantener juntas. Son inseparables al ver el salmo, al estudiar el salmo.

Primera, es un verdadero lamento de David. Fue real, fue esa experiencia personal.

Pero segundo, encuentra su cumplimiento supremo en Jesucristo.

Es el cumplimiento del salmo. Es un salmo profético.

El salmo comienza con dolor, pero termina con adoración.

Comienza con un porqué, pero termina con una proclamación.

Comienza con un hombre aparentemente solo y termina con las naciones adorando a Jehová.

Veamos ese recorrido en esta mañana en cuatro aspectos o movimientos del salmo.


I. EL CLAMOR DEL QUE SUFRE
Salmo 22:1–10

En el principio, en la primera parte, en el primer verso, David clama: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

Que luego el Señor lo repite en hebreo: «Elí, elí lama sabani.»

El salmista comienza hablando desde el dolor.

El sufrimiento puede hacernos preguntar por qué. ¿Por qué Dios?

David pregunta: ¿por qué? Y esto nos enseña algo importante.

La Biblia no presenta la fe como una vida en la que nunca hacemos preguntas.

Job preguntó. Jeremías preguntó. David preguntó. Otros preguntaron.

Y Jesús mismo desde la cruz pronunció estas mismas palabras preguntando: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» «¿Por qué me has abandonado?»

Hay preguntas que nacen de la incredulidad, pero también hay preguntas que nacen de una fe que está sufriendo y tratando de comprender.

David no se aleja de Dios con su pregunta, corre hacia Dios con ella.

Es en un principio muy importante esta pregunta, esta manera en que David lo hace.

Cuando no entiendas lo que Dios está haciendo, no dejes de hablar con Dios.

Puedes decirle: «Señor, no entiendo.» «Señor, estoy sufriendo.» «Señor, ¿por qué permites esto?» O como también lo hemos cambiado: «¿Para qué permites esto?»

El problema no es llevar nuestras preguntas a Dios. El peligro sí está en permitir que nuestras preguntas nos alejen de Dios.

David recuerda la fidelidad pasada de Dios después de su pregunta

En los versículos 4 al 5 en la primera parte dice: «En ti esperaron nuestros padres. Esperaron y tú los libraste.» Amén.

David está viviendo un presente doloroso, pero mira hacia atrás. Su presente le dice: «Dios parece distante.» Pero su historia le dice: «Dios siempre ha sido fiel.» Amén.

Aquí encontramos una de las grandes disciplinas de la fe.

Cuando no puedes darle respuesta a tu presente, recuerda el carácter de Dios.

Nuestras circunstancias cambian, pero Dios no cambia. Nuestras emociones cambian, pero Dios no cambia. Nuestra situación puede ser incierta, pero el carácter de Dios permanece firme.

El sufrimiento no elimina nuestra identidad

Porque David sigue diciendo: «Dios mío.» Aunque no entiende a Dios, sigue perteneciendo a Dios.

Esto es especialmente importante para el creyente que atraviesa una crisis, cualquier crisis.

No permitas que tu sufrimiento te haga concluir: «Dios ya no me ama.»

El dolor puede ser intenso, pero el dolor no tiene autoridad para definir el carácter de Dios.

Tal vez alguien está atravesando hoy su propio Salmo 22.

Una enfermedad. Una pérdida. Una dificultad familiar. Una necesidad económica. Una oración que parece que nunca tiene respuesta.

La pregunta puede ser: «¿Dónde está Dios?»

El salmo responde: No bases la presencia de Dios únicamente en lo que sientes. Recuerda quién es Dios. Recuerda quién es él.

Es fiel. Es firme. Él siempre escucha.


II. EL SUFRIMIENTO Y LA HUMILLACIÓN DEL JUSTO
Salmo 22:11–18

Ahora el lenguaje del salmo se vuelve todavía más intenso.

David dice: «Me han rodeado muchos toros.» «Abrieron sobre mí su boca.» «Como aguas he sido derramado.» «Mi corazón fue como cera.» «Perros me han rodeado.»

Es la primera parte de estos versículos del 11 al 18.

El sufriente David está completamente rodeado.

No solamente está sufriendo físicamente.

El texto nos muestra que está experimentando: rechazo, vergüenza, burla y humillación.

Y aquí aparece una de las conexiones más extraordinarias del salmo con Jesucristo.

El propio Espuljon dijo refiriéndose a este Salmo 22: «Este es sobre todos los salmos el salmo de la cruz.»

«Es la fotografía de las horas más dolorosas de nuestro Señor, el registro de sus palabras moribundas, el recipiente de sus últimas lágrimas.»

Y es verdad, amados hermanos. Aquí los enemigos rodean al justo.

Los evangelios presentan a Jesús rodeado por sus enemigos.

Es arrestado. Es acusado. Es golpeado. Es burlado. Es llevado a la cruz.

Mateo 27:43–44

«Confió en Dios, líbrele ahora si le quiere, porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.»

«Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él.»

Marcos 15:29–30

«Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: Tú que derribas el templo de Dios y en tres días lo redificas, sálvate a ti mismo y desciende de la cruz.»

El lenguaje del salmo encuentra una correspondencia sorprendente con la pasión de Cristo.

Salmo 22:16

«Oradaron mis manos y mis pies.»

Lo escribe David.

Bueno, el texto masorético lo traduce de otra manera, pero en muchos otros manuscritos viene así: Oradar o perforar.

Es lo que nos interesa.

No es que la Biblia haya sido cambiada, son variantes textuales que deben tenerse en cuenta para nuestra mejor interpretación.

Pero lo más importante, nuestra doctrina de la crucifixión de Cristo no depende únicamente del Salmo 22:16.

Tenemos los cuatro evangelios. Cristo fue crucificado. Sus manos y sus pies fueron oradados, atravesados.

Juan 20:27

«Pon aquí tu dedo y mira mis manos y acerca tu mano y métela en mi costado y no seas incrédulo, sino creyente.»

Por tanto, la conexión cristológica no descansa en una sola palabra discutida por los textos.

Lo que sí sabemos es que refleja la realidad de la pasión de nuestro Salvador en la cruz.

Salmo 22:18

«Repartieron entre sí mis vestidos y sobre mi ropa echaron suertes.»

Y esto aparece explícitamente también en la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo.

Juan 19:23–24

«Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba a abajo. Entonces dijeron entre sí, no la apartamos, sino echemos suerte sobre ella. A ver de quién será.»

Y esto fue para que se cumpliese la Escritura del Salmo 22: «Repartieron entre sí mis vestidos y sobre mi ropa echaron suertes.»

Aquí el cumplimiento, amados hermanos, es extraordinario.

Pero debemos observar algo todavía más profundo.

El salmo no solamente contiene detalles aislados que recuerdan la cruz, sino que tiene un patrón completo de esta manera:

·        Sufrimiento.

·        Humillación.

·        Clamor.

·        Respuesta de Dios.

·        Proclamación.

Y ese patrón alcanza su máxima expresión en nuestro Señor Jesucristo.


III. EL CLAMOR SE CONVIERTE EN VICTORIA
Salmo 22:19–21, 24

Ahora llegamos al punto de transición.

David todavía está sufriendo, pero algo comienza a cambiar.

Él dice en el verso 19: «Mas tú, Jehová, no te alejes.»

¿Qué expresión? Después de todo lo que ha dicho, todavía dice: «Mas tú, Jehová.»

En otras palabras: «Mi situación es terrible, pero tú sigues siendo mi Dios.»

David deja de concentrarse exclusivamente en sus enemigos y vuelve sus ojos hacia Dios, hacia Jehová.

Esto no significa que el problema haya desaparecido completamente o inmediatamente.

Significa que el problema ya no ocupa el centro de su visión.

A veces nos volvemos neuróticos y creemos que nuestro problema, nuestro dolor, nuestro sufrimiento es el peor de todos.

O que somos nosotros los únicos que sufrimos de esta manera.

Y nos olvidamos, nos desenfocamos que nuestra mirada debe estar en el Dios que está con nosotros.

A veces no cambia inmediatamente nuestra circunstancia, pero Dios cambia nuestra perspectiva sobre esa circunstancia.

Sabemos que Dios tomará asuntos, que Dios se ocupará a su manera perfecta y soberana, porque Dios no desprecia jamás al afligido.

Salmo 22:24

«Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido.»

Qué declaración.

David había sentido como si Dios estuviera lejos, pero ahora comprende: Dios no había sido indiferente en ningún momento a su sufrimiento.

Y es por eso que encontramos que hay una diferencia entre: «Dios no está respondiendo como yo lo esperaba» y «Dios no está haciendo nada.»

Hay una gran diferencia.

No siempre Dios va a responder. No siempre Dios va a actuar. No siempre Dios nos va a contestar como tú y yo queremos que él responda.

Lo maravilloso es que él siempre va a estar presente y siempre va a responder de la mejor manera que él sabe que nos conviene.

Dios puede estar obrando precisamente cuando nosotros aún no podemos verlo.

Y aquí también llegamos a Cristo

La cruz parecía una derrota.

Los discípulos pudieron pensar: «Todo terminó.»

El Mesías había sido crucificado. El que andaba sanando no pudo salvarse a sí mismo. El que resucitaba muertos ahora estaba muerto en un sepulcro.

Parecía que el enemigo había ganado, pero la cruz no era el fracaso de Dios.

La cruz era el plan de redención para la humanidad desde la misma eternidad.

Hechos 2:23–24

«A este, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.»

Lo que parecía derrota era victoria.

Lo que parecía el final era el comienzo.

Lo que parecía muerte definitiva se convirtió en el camino hacia la resurrección.

Amados hermanos, esta es una de las grandes verdades del salmo:

EL SILENCIO DE DIOS NO SIGNIFICA EL ABANDONO DE DIOS.

Grábeselo en su mente.

Esta es una de las grandes verdades del salmo.

Jesús muere y es colocado en un sepulcro, pero el Padre no había abandonado su propósito.

La resurrección sería la respuesta.

Por eso, cuando estés atravesando una etapa de silencio, recuerda siempre:

EL SILENCIO DE DIOS NO SIGNIFICA LA AUSENCIA DE DIOS.

La cruz lo dejó demostrado.


IV. DE LA VICTORIA A LA ADORACIÓN DE LAS NACIONES
Salmo 22:22–23, 25–31

Ahora llegamos al último movimiento del salmo y es sorprendente.

El hombre que comenzó diciendo: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» Ahora dice: «Contaré tu nombre a mis hermanos.»

El que sufría ahora está proclamando. Gloria a Dios.

Porque el sufrimiento se ha convertido en testimonio.

El sufrimiento en nosotros debe convertirse en testimonio, en proclamación de la grandeza divina.

David no termina diciendo: «Después de todo lo que sufrí, me voy a olvidar de Dios.» Dice: «Anunciaré tu nombre.»

Lo que Dios hizo en él ahora se convierte en un mensaje para otros.

Y hay una gran verdad.

La gracia que recibimos nunca termina en nosotros. Es decir, no es para retenerla para nosotros solamente.

Dios puede tomar una experiencia dolorosa y es lo que él quiere hacer y convertirla en una plataforma para mostrar su fidelidad.

Y nosotros de esa manera proclamar su gloria, su firmeza, su fidelidad, que él no cambia y que él no abandona a sus hijos.

El círculo se amplía

Primero está en el versículo 22 cuando David dice: «Contaré a mis hermanos.»

Después aparece en el versículo 23: «Los que teméis a Jehová.» Está ampliando la proclamación.

Y finalmente, en el versículo 27 dice:

Salmo 22:27

«Se acordarán y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.»

Gloria a Dios. Miremos el movimiento.

Comienza con un hombre sufriendo, termina con las naciones adorando.

Comienza con un lamento individual, termina con una proclamación universal.

Y aquí la conexión con Cristo también es gloriosa.

Después de la resurrección, Jesús dijo a sus discípulos:

Mateo 28:19

«Id y haced discípulos a todas las naciones.»

La victoria de Cristo no quedó encerrada en una tumba. La resurrección produjo una misión.

El Cristo crucificado y resucitado sería anunciado en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8

«Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.»

Por eso encontramos que Cristo convierte la cruz en victoria.

El Salmo 22 nos lleva:

Desde un abandono aparente al sufrimiento.

Del sufrimiento al clamor.

Del clamor a la respuesta de Dios.

De la respuesta de Dios a la alabanza.

Y de la alabanza a las naciones.

Y el evangelio también nos presenta:

De la cruz al sepulcro.

Del sepulcro a la resurrección.

Y de la resurrección a la proclamación del evangelio a todas las naciones.

Por eso el Salmo 22 es profundamente mesiánico y cristocéntrico.

No porque debamos encontrar a Cristo artificialmente en cada palabra del salmo, sino porque el patrón completo del sufrimiento y la vindicación del justo en este salmo alcanza su cumplimiento supremo en Jesucristo.

CONCLUSIÓN

Quiero regresar al comienzo para concluir.

El salmo empezó diciendo: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

Y casi al final termina diciendo: «Se acordarán y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra.»

¿Qué recorrido?

Del dolor a la adoración.

Del lamento a la alabanza.

De la aparente derrota a la victoria.

De un hombre sufriendo a las naciones adorando.

Y cuando llegamos al Nuevo Testamento descubrimos que Jesús tomó sobre sus labios las mismas palabras del Salmo 22.

¿Por qué?

Porque la cruz es el centro de este misterio.

Cristo fue humillado, pero fue exaltado.

Fue herido, pero fue victorioso.

Fue rechazado por los hombres, pero aprobado por el Padre.

Murió, pero también resucitó.

Y su victoria abrió el camino para que este evangelio de vida abundante y vida eterna llegara a las naciones.

Por eso, si hoy estás viviendo tu propio Salmo 22:

No escribas todavía el último versículo.

Quizás hoy solamente ves nada más que el sufrimiento.

Quizás solamente escuchas silencio.

Quizás solamente puedas decir: «Dios mío, ¿por qué?»

Pero recuerda: La cruz no terminó en la cruz, terminó en una tumba vacía.

Y la historia del creyente tampoco termina en el sufrimiento.

La última palabra no la tiene el dolor.

La última palabra la tuvo, la tiene y la tendrá siempre Dios.

Amén. Amén.

Por eso podemos decir:

EL SILENCIO DE DIOS NO SIGNIFICA EL ABANDONO DE DIOS.

EN CRISTO EL SUFRIMIENTO CONDUCE A LA VICTORIA Y LA VICTORIA SE CONVIERTE EN TESTIMONIO.

ILUSTRACIÓN FINAL: JONI EARECKSON TADA

Quiero terminar con una ilustración con la historia de una mujer que conoció el sufrimiento de una manera que muchos de nosotros difícilmente podemos imaginar.

Quizás muchos la conocen, Joni Eareckson Tada, cuando tenía solamente 17 años.

El 30 de julio de 1967, Joni  se sambulló, se lanzó al agua durante un día de verano.

No sabía que la profundidad era muy poca.

Su cabeza golpeó contra el fondo y se fracturó el cuello.

El diagnóstico fue devastador.

Quedaría paralizada para siempre, sin poder utilizar sus brazos ni sus piernas jamás.

Tenía sueños, una joven de 17 años, planes, deseos para su futuro y de repente, en cuestión de segundos, toda su vida cambió.

Durante su rehabilitación atravesó momentos de profunda depresión y desesperación.

No entendía cómo Dios podía permitir aquello. De hecho, no quería vivir más.

Como no podíamos ver, se le pidió a su mejor amiga que le cortara las venas.

Por supuesto, su amiga cristiana se negó.

Ella misma ha contado que no podía imaginar qué bien podría sacar Dios de una vida que parecía destruida.

Pero allí comenzó una historia que todavía continúa hasta hoy.

Sin poder utilizar sus manos, aprendió a pintar sosteniendo un pincel en la boca.

Sus pinturas se hicieron famosas, llamaron la atención y su historia comenzó a difundirse.

Después escribió su autobiografía.

Aquí hasta lo voy a subastar, lo voy a poner en la oficina del pastor para todos los que quieran leerlo, escrito por ella misma.

Y esta historia fue llevada al cine. La película la tengo también. Ella fue la propia intérprete en la película.

Finalmente, Joni fundó un ministerio que durante décadas ha llevado ayuda práctica y esperanza del evangelio a personas con diferentes discapacidades alrededor del mundo.

Ese ministerio se llama Joni and Friends (Joni y Amigos).

Pero lo más importante no fueron sus pinturas.

Lo más importante fue realmente y de hecho impresionante lo que ocurrió con el sufrimiento de Joni.

Aquello que parecía haber destruido su vida se convirtió en una plataforma desde la cual Dios ha estado llevando esperanza a miles de personas alrededor del mundo.

Ha escrito muchos libros con una teología bien conservadora y de hecho reformada para evangelizar, consolar y fortalecer la fe de los que sufren.

De hecho, hace años también tiene una hora radial y Johnny todavía enfrenta dolor.

Ha pasado por cáncer, dolor crónico y dificultades respiratorias.

Y hoy en 2026 continúa hablando acerca de cómo confiar en Dios en medio del sufrimiento.

En una reflexión reciente dijo en esencia estas palabras que aún en medio del sufrimiento puede cantar alabanzas a Dios.

También tiene una voz muy bella.

Escuche esto.

Joni no recibió la respuesta de Dios que probablemente había pedido desde aquella primera noche del accidente.

Dios no le devolvió sus piernas.

Dios no le devolvió sus brazos ni sus manos.

Pero Dios hizo algo que solamente él puede hacer.

Tomó una vida que parecía quebrada y la convirtió en un testimonio para su gracia, con el poder de su gracia para su gloria.

Y aquí es donde su historia se encuentra en el Salmo 22.

Amados hermanos, David comienza diciendo: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

Pero termina diciendo: «Contaré tu nombre a mis hermanos.»

¿Se da cuenta?

El sufrimiento no tuvo la última palabra.

El dolor no tuvo la última palabra.

El aparente abandono no tuvo la última palabra.

Dios tuvo la última palabra.

Y esa victoria debe llevarnos a hacer lo mismo que hizo el salmista: «Anunciaré tu nombre.»

Porque hemos recibido gracia para anunciarla.

Hemos recibido salvación para proclamarla.

Y hemos recibido una esperanza que debe llegar desde aquí hasta los confines de la tierra.

Si tu sufrimiento, si tu sufrimiento no te lleva a una final alabanza que proclame la salvación de Cristo a los demás, o significa que Dios te dejó en el abandono, porque Cristo no se levantó de los muertos a través de la resurrección.

O es que sencillamente y para un abandono eterno, ese Dios que perdona, que levanta al caído, que restaura, que consuela, que nos llena y nos envía a contarle a las naciones su nombre, aún no le has permitido ser tu Dios, ser tu Salvador.

Hoy es un día especial para una oportunidad especial.

Si aún Cristo no es tu Salvador, si Dios no es el que gobierna hoy tu vida, ríndete a él.

Renuncia al orgullo personal, a juzgar a la religión y deja que Cristo te salve.

Acepta su sacrificio en la cruz del Calvario por tus pecados.

Arrepiéntete de ellos de todo corazón y pídele que te haga un hijo o una hija de Dios para siempre.

Entonces sí estarás en condiciones de poder experimentar una gracia transformadora y siempre presente en tu vida.

Y junto al salmista David y a todos los que también ya hemos sido redimidos por la sangre de Cristo, podemos contar esta gloriosa salvación a las naciones.

Que él nos bendiga.

Amén.

 

PREGUNTAS PARA EL ENCUENTRO CELULAR


1. El clamor:

El Salmo 22 comienza con: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» ¿Qué diferencia existe entre sentirse abandonado por Dios y estar realmente abandonado por Dios? ¿Cómo puede esta verdad ayudarnos cuando atravesamos momentos de sufrimiento o silencio espiritual?

2. Cristo en el Salmo 22:

¿Qué elementos del Salmo 22 encuentran su cumplimiento en el sufrimiento y la crucifixión de Jesucristo? ¿Qué nos enseña esto acerca de quién es Cristo y acerca del propósito de su sufrimiento?

3. Del sufrimiento al testimonio:

El salmista pasa del clamor y la angustia a decir: «Contaré tu nombre a mis hermanos» y termina hablando de las naciones que se volverán a Jehová. ¿Cómo puede Dios transformar una experiencia dolorosa de nuestra vida en un testimonio que ayude a otros a acercarse a Él? ¿Hay alguna experiencia que puedas compartir?

4. Qué quiere Dios que aprendamos en este sermón sobre el Salmo 22

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Juan 5:1-18 Levántate, toma tu camilla y anda

SALMO 19: DIOS HA HABLADO

SALMO 18 — CLAMOR, DESCENSO Y VICTORIA

Etiquetas

2 Cronicas Reforma 2 Reyes 4:1-7 33 Abacuc Abimelec Abraham Abuelo Ac 8:26–40 Acción de Gracias Acepción de personas Adan Afliccion Aholiab Alabanza y Adoracion alcohol Am ha-Aretz Amalec Amor Amor de Cristo Ana la Profetisa Ancianos Angeles Animo Ánimo Ansiedad Apocalipsis Apologetica Apologética Apostasia Apóstoles Apunte Apuntes Teológicos Apuntes tomados de libros Apuntes y Bosquejos de Coferencias APUNTES Y BOSQUEJOS DE CONFERENCIAS Y ESTUDIOS BIBLICOS Apuntes y Bosquejos de Estudios Bíblicos y Conferencias Apuntes y Bosquejos de Sermones Aquila y Priscila Ariel Ortiz Armadura de Dios Arrepentimiento Avivamiento Ayuno Baile y Danza Bautismo Bautistas Benjamín Franklin Bezaleel Biblia en Audio (RV/1960) Bibliología Bodas de Canaán Bosquejos Bosquejos de Cofernecias Bosquejos y Notas de Estudios Bíblicos y Conferencias Buenas Obras Caida de la Gracia Calendario del Pulpito 2005 Caminemos con Cristo Carlos Cordero Celulas Células de Oración Certificado de Ministerio Biblico Charles H. Spurgeon Chisme Cielo Ciencia Codicia Colaboradores de Pablo Colosenses Colosenses 1:27 Compromiso Comunicación Conferencias Confesion Confesión Confianza en Dios Crianzas de los Hijos Cristiana Criticar Crucifixion Cruz Cuba Daniel Datos interesantes David David Wilkerson David y Goliat Davo Definiciones Demonios Depresión Desaliento Desanimo Desobediencia Deuteronomio 1 Día de las madres Dia de los Padres Día de los Padres Diaconisa Diaconos Diáconos Diáconos Sr; Diccionario Diez Mandamientos Diezmos y Ofrendas Diluvio Disciplina Discipulado Discípulos de Juan el Bautista Discriminación Diversidad Doctrina Dominio Propio Don de Lenguas Dones y Talentos Ebenezer Eclesiología Edad Dorada Edén Educacion Cristiana Ef. 5:19 Ef.5:33 Efesios Efesios 1:1-2 Efesios 1:1–14 Efesios 1:15-23 Efesios 1:3-14 Efesios 2:1–10 Efesios 2:10 Efesios 2:11–22 Efesios 2:19-22 Efesios 2:21 Efesios 3:1–13 Efesios 3:14–21 Efesios 4 Efesios 4:1-16 Efesios 4:1-6 Efesios 4:16 Efesios 4:16-24 Efesios 4:25-32 Efesios 4:32 - 5:2 Efesios 4:7–16 Efesios 5:14 Efesios 5:15-20 Efesios 5:21–24 Efesios 5:21–33 Efesios 5:25-28 Efesios 6:1-4 Efesios 6:10-12 Efesios 6:18–24 Efesios 6:5-9 El régimen nuevo del Espíritu El Ciego Bartimeo El hijo pródigo Eleccion Elección Elías Emanuel Roque emerosos de Dios Enfermedades Entrada Triunfal Epicúreos Epistola a los Galatas Epistola de Santiago Epístola de Santiago Erik Borges Escatología Esclavitud Escribas Escrituras Escuela Biblica de Verano Esdras 7:1-10 Esenios Esperanza Espiritu Santo Espíritu Santo Estadisticas Esteban Estoicos Estudios Bíblicos Etica Etica del Trabajo eugenesia Eva Evangelio de Juan Evangelios Evangelismo Evangelistas Evolucion Exodo Extranjeros Ezequiel Ezequiel 37 Familia Familia de Dios Fariseos Fe Fe e Incredulidad Febe Felipe Felipe Rodríguez Filemón Filipenses Filipenses 1:3-7 Filipenses 2:5–11 Filipenses 2:7 Filipenses 3:13-14 Filosofía Fin de Año Finanzas Florida Baptist Convention Fortaleza Fruto del Espiritu Galileos Gen. 2:15-18 Gen. 41:37-57 Genesis Génesis Génesis 20:1–18 Génesis 22:1-18 Genesis 29:14-30 Gobierno Gozo y alegría Gracia Gráficos Graficos y Mapas del Nuevo Testamento Gran Reseteo o Reinicio Gratitud Grupos Celulares Guerra Espiritual Gustavo Jimenez Habla del cristiano Hc. 14:23 - 28 Hc. 14:8 - 22 Hch 10:1 - 18 Hch 13.1—14.28 Hch 15:1-35 Hch 18:5-21 Heb.10:19-25 Hec. 9:20–31 Hechos Hechos 1:1-26 Hechos 10:1 - 18 Hechos 12:1-25 Hechos 13:1-3 Hechos 13:13-52 Hechos 16:6-15 Hechos 16:9 Hechos 17:1-15 Hechos 17:16-34 Hechos 18:1-18 Hechos 19:1-41 Hechos 2:1-13 Hechos 2:14 - 42 Hechos 2:41 - 47 Hechos 20.17-38 Hechos 21:1 – 22:30 Hechos 28:1-16 Hechos 3:1-10 Hechos 4:1-31 Hechos 5:1-11 Hechos 5:12-42 Hechos 6 Hechos 6:1-7 Hechos 6:8-60 Hechos 7:57 – 8:25 Hechos 8:26-40 Hechos 8:26-40. Hechos 8:36 Hechos 9:1-22 Hechos Hch 15:36 - 16:5 Helenistas Herodianos Historia Bautista Historia del A.T Hna. Martha Jimenez Hno. Gumersindo Bueno Hombres y Masculinidad Hombría Hospitalidad Huracán IDIOLOGIA DE GENERO Idiomas Bíblicos Iglesia local Infierno Injusticia Inmigración Integridad intercesion Ir a la Iglesia Ira Isaias Isaías Isaías 53:1-7 Isaías 7:14 Israel David Cordoves Jacob Jairo Jardin del Eden Jeremías Jn. 1:40 - 51 Jonas José Josué Josué 1:1-7 Jovenes Jóvenes Juan Juan 1 Juan 1:1-14 Juan 10 Juan 11 Juan 12 Juan 13 Juan 14 Juan 14:1 Juan 14:15-31 Juan 15 Juan 17 Juan 17:20-26 Juan 17:9-19 Juan 18 Juan 18:31-33 Juan 19 Juan 2:1-12 Juan 20 Juan 20:24-25 Juan 21:1–14 Juan 21:15–23 Juan 3 Juan 4:23–24 Juan 5 Juan 6 Juan 7 Juan 8 Juan 9 Jueces 13:24-25 Jueces de Israel Justicia Humana Justificacion Juventud Koinonia l La lengua La Vid Verdadera Lake Yale Conference Center Lavar los Pies Lc. 12:13–21 Lea Leavell College Lecturas que Recomiendo Leonardo Garcia Leonardo García Lepra Libertad Libertad y Esclavitud del Pecado Libertos Libro de los Salmos Libros de la Biblia Liderazgo Llamamiento Llenura del Espireitu Llenura del Espiritu Santo Los "Yo Soy" de Jesús Los Jucios de Cristo Lucas Lucas 14:25-33 Lucas 19:1-10 Lucas 21 Lucas 21:25-33 Luis Lemus Luis Manuel Gonzalez Pena Lutero Madres Manuscritos del Nuevo Testamento Maria Magdalena Maria Unge a Jesus Marta y Maria Mat. 2:1–13 Mat. 4:10 Mateo 1:23 Mateo 15 Mateo 15:21 - 28; Marcos 7:24-30 Mateo 16:18 Mateo 18:15 Mateo 18:15–22 Mateo 27:54 Mateo 5:13 Matrimonios Matrimonios y Familia Medios de Gracia Meditaciones Meditaciones en Romanos Membresia Membresía Mentira Ministerio Pastoral Ministerios de Jovenes Misericordia Misiones Moises Mongo Carrazana Morfología Bíblica Motivos de oración Mr. 7.24–30; Mt 15.21–28 Muerte Muerte de Cristo Mujeres Murmuracion Navidad Nehemias New Orleans Baptist Theological Seminary Nicodemo Nicolaitas Noé Noviazgo Nuevo Nacimiento Num. 32:6-7 Obediencia Oficiales de la Iglesia Onomatopeya Oracion Oración Oración Sacerdotal Oteniel OVNIS Pablo Paciencia Padres Pampano Pampanos Pandemia Panorama del Antiguo Testamento Papiro P46 Papiru 52 con Traduccion Para Pastores Parabolas Paracleto Partidos Politicos Pastor Ariel Ortiz Pastor Carlos Cordero Pastor Darío Acuña Pastor Israel Cordovés Pastor Noel Fleites Pastor Samuel Ravelo Pastoral Pastores Pator Rafael Mulet Paz pedobautismo Perdon Perdón Plantación de Iglesia Poesías Política Postmodernismo PPT Predestinacion Predestinación Preguntas al Pastor Presentaciones Principe de Paz Problema del Mal Promesas Prosélitos Proverbio 31:1-31 Proverbios 5:15-19; Efesios 4:26 Pruebas Publicanos Racismo Rafael Mulet Rahab Rapto Reconciliación Recursos Visuales de Efesios Reforma Reino de Dios Restauracion Resureccion Resurrección Revelación General y Especial Riquezas y Materialismo Ro 6:20–7:25 Robar Rom 1:1-7 Rom. 16:1-24 Rom. 16:17-27 Romanos Romanos 10 Romanos 11 Romanos 11: 25–32 Romanos 12 Romanos 12:1-2 Romanos 12:1–2 Romanos 12:12-13 Romanos 12:3-8 Romanos 12:9-12 Romanos 13:11-14 Romanos 13:8-10 Romanos 14:1-12 Romanos 14:13 – 15:13 Romanos 15:1-13 Romanos 15:14-33 Romanos 15:22-33 Romanos 4:1-8 Romanos 5:1-11 Romanos 5:12-21 Romanos 6:1-26 Romanos 8:1-17 Romanos 8:18-26 Romanos 9 Ropa Rut Sacerdotes Sacrificio Saduceos Salmo Salmo 1 Salmo 127 Salmo 130 Salmo 16 Salmo 18 Salmo 19 Salmo 2 Salmo 22 Salmo 46 Salmo 90 Salmo 91 Salmo 92 Salmos Salomon Salvacion Salvo siempre salvo Samaritanos Samuel Mulet Samuel Ravelo Sanedrín Sanidad Sanidad Interior Sansón Santiago Santiago 1:1 Santiago 1:12–18 Santiago 1:16–18 Santiago 1:19–27 Santiago 1:2–3 Santiago 2:1–13 Santiago 2:13 Santiago 2:14–26 Santiago 3:1-12 Santiago 3:13–18 Santiago 4:1-5 Santiago 4:10-11 Santiago 4:13–17 Santiago 4:6-9 Santiago 5:1–6 Santiago 5:12 Santiago 5:13–18 Santiago 5:19–20 Santiago 5:7–11 Sara Segunda Venida de Cristo Semana Santa Serie Serie Avivamiento 3000 Serie de Efesios: Santos y Fieles Serie de Hechos Serie de Sermones Serie de Sermones sobre Nehemías Serie en el Evangelio de Juan Serie en la Epistola de Santiago Serie Expositiva sobre Romanos Serie Fortaleciendo el alma con el libro de las alabanzas de Dios Serie La Familia Biblica Serie los Cuatro Pilares de la Primera Serie Nueve Marcas de Una Iglesia Saludable Serie sobre los 10 Mandamientos Serie Una Fe Viva Serie: Algunas Características claves de un Discípulo Consagrado Serie: Caminando con Cristo Serie: El Profeta del Rio Serie: No Camines en Vano Sermón de las Siete Palabras Sermon del Domingo Sermones servicio Sicarios Siete 'Yo soy' de Jesús Sigmund Freud Soberania de Dios Someterse Soteriología Sufrimiento Sufrimiento y Persecución Sumo Sacerdote Tablas y Genealogías de Jesús Temor Templo de Salomon Tentacion Teodicea Teología Teologia de Santiago Tercera Edad Terremotos Testificar Testimonios Thanksgiving Tito 2:11-14 Trabajo en Equipo Tribulacion Tribulación Trinidad Tumba de Cristo UFO UFO/OVNIS Unidad Valle de los Huesos Secos Venganza verdad Vestimentas Vid Vida Cristiana Vida de Cristo Vida en el Espiritu Videos Videos de Cantos Inspiracionales que recomiendo Vino Voluntad de Dios William Hendriksen Yoelsys Cordoves Youths Ministry Zaqueo Zelotes
Mostrar más