SALMO 18 — CLAMOR, DESCENSO Y VICTORIA

El Salmo 18 nos enseña que David clamó a Dios en medio de su angustia, reconociendo que Jehová era su roca, fortaleza y libertador. Dios descendió poderosamente para rescatar a su siervo, demostrando que no abandona a los que confían en Él. Finalmente, Dios le dio la victoria sobre sus enemigos, recordándonos que nuestra victoria espiritual sobre el pecado, Satanás y las huestes de maldad viene por medio de Jesucristo.

Israel Cordoves

INTRODUCCIÓN — UN CANTO PARA RECORDAR LA FIDELIDAD DE DIOS

A. Los Salmos son el himnario del pueblo de Dios

Los Salmos no son solamente lecturas devocionales. Fueron cantos del pueblo de Dios y constituyen el gran himnario inspirado de Israel. En ellos encontramos alabanza, oración, lamentación, doctrina, historia, confesión, esperanza y adoración.

El sermón exhorta a no ignorar los Salmos, pero tampoco a leer solamente los Salmos descuidando el resto de la Escritura. El creyente necesita toda la Palabra de Dios. Recuerdan cuando cantábamos, Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle.” Salmo 117:1

B. El Salmo 18 ocupa un lugar extraordinario en la historia de David

El Salmo 18 aparece también en 2 Samuel 22. Al acercarse el libro de Samuel al final de la vida de David, este cántico funciona como una gran retrospectiva espiritual de sus luchas, peligros y liberaciones.

“Él salva gloriosamente a su rey, y usa de misericordia para con su ungido, a David y a su descendencia para siempre.” 2 Samuel 22:51

El énfasis no está en la grandeza de David, sino en la grandeza del Dios de David.

C. El salmo mira más allá de David

La expresión “a David y a su descendencia para siempre” dirige la mirada hacia el linaje davídico y, finalmente, hacia Jesucristo, el gran Hijo de David, Rey de reyes y Señor de señores.
Grandes triunfos da a su rey, y hace misericordia a su ungido, a David y a su descendencia, para siempre.” Salmo 18:50

D. Tres palabras para recordar todo el salmo: 1. CLAMOR  2. DESCENSO  3. VICTORIA

I. EL CLAMOR — CLAMAMOS AL DIOS QUE ES NUESTRO REFUGIO

Amor a Dios, reconocimiento de quién Él es, peligro real, invocación y la certeza de que Dios oye el clamor de su siervo. Salmo 18:1–6

A. Consideremos primero a David, el siervo de Jehová

“Al músico principal. Salmo de David, siervo de Jehová, el cual dirigió a Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl.” Superscripción del Salmo 18

Antes que rey, guerrero, músico o vencedor, David aparece como “siervo de Jehová”. Esa identidad es fundamental para entender el salmo.

Aplicación: podemos ser siervos con problemas, lágrimas, persecución o cansancio; pero seguimos siendo siervos de Dios.

B. David fue un siervo rodeado de problemas

Su historia incluye la persecución de Saúl, la huida, las cuevas, la estancia entre los filisteos, conflictos familiares, guerras, temor, pecado y fracaso.

David no fue el héroe perfecto de la Biblia. El único absolutamente perfecto es Jesucristo.

C. El clamor comienza amando a Dios

“Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.” Salmo 18:1

Antes de pedir ayuda, David expresa amor. Después de recordar victorias y fracasos, puede decir: “Te amo, Jehová”.

D. David sabía exactamente quién era su Dios

David llama a Dios su roca, castillo, libertador, fortaleza, escudo, fuerza de salvación y alto refugio; y declara que Jehová es digno de ser alabado. Salmo 18:2–3


1.       Fortaleza mía

2.       Roca mía

3.       Castillo mío

4.       Mi libertador

5.       Dios mío

6.       Mi escudo

7.       La fuerza de mi salvación

8.       Mi alto refugio

9.       Digno de ser alabado


La teología de David se había convertido en experiencia personal: no solamente “Dios es roca”, sino “mi roca”; no solamente “Dios salva”, sino “mi libertador”.

E. Conocer doctrina no basta: debemos vivir como quienes conocen a Dios

“Dice el necio en su corazón: No hay Dios.” Salmo 14:1

El sermón contrasta la fe con una vida dominada por el temor. Podemos conocer noticias, política y problemas, pero conocer muy poco al Dios que gobierna todas las cosas.

“A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien... esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28

F. David describe una angustia verdadera

“Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon; me tendieron lazos de muerte.” Salmo 18:4–5

Las imágenes presentan a David como un hombre amarrado por la muerte y arrastrado por un torrente. El salmo no niega el problema, pero tampoco permite que el problema tenga la última palabra.

G. En la angustia, David clamó

“En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.” Salmo 18:6

Los verbos “invoqué” y “clamé” comunican una oración intensa. David no confió finalmente en su experiencia militar, su ejército o su posición de rey.

H. Dios escucha y está presente en la prueba

El gran consuelo del sermón es que Dios no está ausente de la tragedia. Está presente en el dolor, la enfermedad, la pérdida y aun la muerte.

El sermón recuerda la esperanza de Job: “Yo sé que mi Redentor vive...” y la confianza de que finalmente verá a Dios. Job 19:25–27

El sermón alude al proverbio que pregunta por qué habría de quitarse la cama al necesitado cuando no tiene con qué pagar .Proverbios 22:27

I. La fortaleza del creyente viene de Dios

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13

El sermón aclara que este texto no enseña autosuficiencia, sino fortaleza dada por Cristo para soportar las circunstancias y pruebas.

J. Conocemos plenamente a Dios por medio de Jesucristo

“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” Juan 14:9

El Dios al cual clamamos no es desconocido: se ha dado a conocer en Jesucristo.

II. EL DESCENSO — DIOS DESCIENDE PARA RESCATAR A SU SIERVO

A. Dios se indigna ante la aflicción de su siervo

“La tierra fue conmovida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él.” Salmo 18:7

La poesía describe a Dios levantándose en defensa de su ungido. La aflicción del siervo de Dios no pasa inadvertida delante del Señor.

B. El salmo utiliza imágenes intensas para describir la intervención divina

“Humo subió de su nariz, y de su boca fuego consumidor...” Salmo 18:8

El lenguaje es poético y comunica ira, poder, majestad, santidad e intervención.

C. La frase central: “Inclinó los cielos, y descendió”

“Inclinó los cielos, y descendió...” Salmo 18:9

El movimiento del texto puede resumirse así: David clama → Dios escucha → Dios se inclina → Dios desciende.

D. Cuando Dios desciende, toda la creación está bajo su autoridad

El sermón recorre las imágenes de los querubines, el viento, la oscuridad, los truenos, las saetas y los relámpagos para mostrar que nada está fuera del dominio soberano de Dios.

“Tronó en los cielos Jehová... envió sus saetas, y los dispersó; lanzó relámpagos, y los destruyó.” Salmo 18:13–14

E. La ironía de Babel: el hombre quiere subir, pero Dios desciende

El sermón alude a Babel: los hombres edifican una torre para alcanzar el cielo, pero el relato declara que Jehová descendió para ver la ciudad y la torre. Génesis 11:4–5

F. El descenso poético del Salmo 18 encuentra su cumplimiento supremo en Cristo

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” Juan 1:1
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros...” Juan 1:14

El sermón resalta que el Verbo vino y “tabernaculizó” entre nosotros. El Dios que en el Salmo 18 desciende poéticamente, en la encarnación verdaderamente vino a nuestro mundo.

G. Dios descendió porque amó al mundo

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito...” Juan 3:16

“Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” Juan 3:17

Cristo descendió para tratar con nuestro problema más profundo: el pecado, la condenación y la muerte.

H. Dios desciende para rescatar

“Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas.” Salmo 18:16

El cristianismo no consiste primordialmente en que nosotros subimos hasta Dios, sino en que Dios vino hasta nosotros.III. LA VICTORIA — DIOS DA EL TRIUNFO A SU SIERVO

A. La victoria pertenece a Dios

El sermón insiste: no es nuestra victoria; es la victoria que Dios concede.

“Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.” Salmo 18:20

B. La justicia de David no significa perfección sin pecado

El sermón recuerda el pecado de David con Betsabé y la muerte de Urías, así como el censo del pueblo. David fue pecador, pero no abandonó finalmente a Dios: pecó, cayó, se arrepintió y volvió al Señor.

Pasaje recordado en el sermón por el pecado de David con Betsabé y la muerte de Urías. 2 Samuel 11
Pasaje recordado en el sermón por el censo de David y sus graves consecuencias. 2 Samuel 24

C. La vida del creyente se caracteriza por arrepentimiento y regreso a Dios

“Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios.” Salmo 18:21

La afirmación no significa que David jamás pecó, sino que no abandonó definitivamente al Señor.

D. Nuestra esperanza descansa en la gracia de Dios

Desde la caída de Adán y Eva, la humanidad está marcada por el pecado. Por eso la esperanza del creyente nunca puede descansar en su propia perfección, sino en la gracia de Dios.

El sermón alude a la caída de Adán y Eva como origen de la condición pecaminosa de la humanidad. Génesis 3

E. Dios capacita a su siervo para la batalla

A lo largo del Salmo 18, David reconoce que Dios es quien le da fuerza, estabilidad, protección, dirección y capacidad para vencer.

F. El triunfo definitivo viene de Dios

Grandes triunfos da a su rey, y hace misericordia a su ungido, a David y a su descendencia, para siempre.” Salmo 18:50

Nuestros triunfos no proceden finalmente de políticos, gobiernos, partidos, dinero, instituciones, pastores, supersticiones ni de un supuesto negocio religioso con Dios. El triunfo viene del Señor.

G. La victoria de David apunta a la victoria del Hijo de David

David fue un rey ungido, pero murió. Jesucristo, el gran Hijo de David, venció al pecado, a Satanás y a la muerte. Nuestra victoria definitiva está en Cristo.

CONCLUSIÓN — CLAMA, CONFÍA Y ESPERA

1. CLAMOR

Cuando estés rodeado, clama. Cuando tengas miedo, clama. Cuando no encuentres salida, clama. Dios escucha.

2. DESCENSO

David dijo: “Inclinó los cielos, y descendió”. En Jesucristo, Dios verdaderamente descendió. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

3. VICTORIA

Cristo descendió para salvarnos del pecado. Murió, fue sepultado y resucitó victorioso. Nuestra esperanza final no está en David, sino en Jesucristo, el Hijo de David.

Cuando el siervo de Dios CLAMA, el Dios del cielo escucha; cuando Dios escucha, DESCIENDE para rescatar; y cuando Dios desciende, la VICTORIA pertenece al Señor.

¡La victoria no es nuestra; la victoria es de Cristo!

PREGUNTAS PARA LA NOCHE CELULAR

1.       EL CLAMOR: David llamó a Jehová en medio de su angustia (Sal. 18:1–6). ¿Qué situación estás enfrentando hoy que necesitas llevar a Dios en oración en vez de enfrentarla solamente con tus propias fuerzas?

2.       EL DESCENSO: David describe poéticamente a Dios descendiendo para rescatarlo (Sal. 18:7–19). ¿Puedes compartir alguna experiencia en la que hayas visto claramente la intervención de Dios en un momento difícil de tu vida?

3.       LA VICTORIA: David reconoce que fue Dios quien le dio fuerzas para vencer a sus enemigos (Sal. 18:29, 32–39). ¿Cómo podemos depender del poder de Dios en nuestras luchas espirituales contra el pecado, la tentación y las fuerzas del mal?

4.       LA PREGUNTA CLÁSICA: ¿Qué quiere Dios que aprendamos de este sermón sobre el Salmo 18?

ÍNDICE DE LOS PASAJES BÍBLICOS MENCIONADOS O ALUDIDOS EN EL SERMÓN

Génesis 3

Salmo 14:1

Salmo 117:1

Génesis 11:4–5

Salmo 18:1–6

Proverbios 22:27

2 Samuel 11

Salmo 18:7–9

Romanos 8:28

2 Samuel 22

Salmo 18:13–16

Filipenses 4:13

2 Samuel 22:51

Salmo 18:20–21

Juan 1:1

2 Samuel 24

Salmo 18:50

Juan 1:14

Job 19:25–27

 

Juan 3:16–17

 

 

Juan 14:9

 

 

 

 

 

PREGUNTAS PARA EL ENCUENTRO CELULAR:

1.       EL CLAMOR: David llamó a Jehová en medio de su angustia (Sal. 18:1–6). ¿Qué situación estás enfrentando hoy que necesitas llevar a Dios en oración en vez de enfrentarla solamente con tus propias fuerzas?

2.       EL DESCENSO: David describe poéticamente a Dios descendiendo para rescatarlo (Sal. 18:7–19). ¿Puedes compartir alguna experiencia en la que hayas visto claramente la intervención de Dios en un momento difícil de tu vida?

3.       LA VICTORIA: David reconoce que fue Dios quien le dio fuerzas para vencer a sus enemigos (Sal. 18:29, 32–39). ¿Cómo podemos depender del poder de Dios en nuestras luchas espirituales contra el pecado, la tentación y las fuerzas del mal?

4.       LA PREGUNTA CLÁSICA: ¿Qué quiere Dios que aprendamos de este sermón sobre el Salmo 18?

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