PREDICACION EXPOSITIVA: PRIMERA MARCA DE UNA IGLESIA SALUDABLE
Verdad central
Una iglesia saludable coloca la Palabra de Dios en el centro de su vida porque Dios crea, alimenta, santifica y dirige a su pueblo por medio de su Palabra. Por tanto, la tarea principal del predicador es exponer fielmente lo que Dios ha dicho.
Texto lema: «Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo...» — 2 Timoteo 4:2
INTRODUCCIÓN: ¿QUÉ HACE SALUDABLE A UNA IGLESIA?
Cuando una persona visita una iglesia por primera vez, puede evaluar muchas cosas:
1. ¿Es fácil encontrar estacionamiento?
2. ¿El edificio está limpio y ordenado?
3. ¿Las personas son amigables?
4. ¿La música es buena?
5. ¿Las bancas son cómodas?
6. ¿Hay buenos programas?
7. ¿Existe un buen ministerio para los niños?
8. ¿El culto está bien organizado?
9. ¿El predicador es agradable?
10. ¿Las personas son parecidas a mí?
Todas estas cosas pueden tener cierta importancia. Sin embargo, ninguna de ellas constituye la característica fundamental de una iglesia saludable.
La pregunta principal debe ser: ¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en esta iglesia?
La salud de una iglesia no se determina principalmente por sus instalaciones, programas, música, tamaño o popularidad, sino por su relación con la Palabra de Dios.
I. LA PRIMERA Y MÁS IMPORTANTE MARCA ES LA PREDICACIÓN EXPOSITIVA
La predicación expositiva aparece como la primera marca porque las demás marcas deberían surgir de ella. Cuando la Palabra ocupa el lugar correcto, comienza a transformar todas las demás áreas de la iglesia.
A. La predicación expositiva establece la prioridad de la Palabra
La responsabilidad principal del pastor no es entretener, administrar programas, desarrollar estrategias o simplemente mantener ocupada a la congregación.
Su responsabilidad fundamental es: Predicar la Palabra de Dios.
Cuando la Palabra ocupa el centro, la iglesia queda continuamente expuesta a aquello que Dios quiere decirle.
B. ¿Qué es la predicación expositiva?
La predicación expositiva toma como punto principal del sermón el punto principal del pasaje bíblico.
1. Esto significa que el predicador no comienza preguntándose: «¿Qué quiero decirle hoy a la iglesia?»
2. Sino: «¿Qué está diciendo Dios en este pasaje?»
3. Y después: «¿Cómo debo explicar y aplicar esta verdad al pueblo de Dios?»
C. Predicación temática y predicación expositiva
Predicación temática
Comienza con un tema:
1. oración
2. familia
3. santidad
4. justicia
5. evangelismo
6. matrimonio
7. discipulado
Después el predicador busca diferentes textos que hablen acerca de ese asunto.
Predicación expositiva
Comienza con el texto bíblico.
El predicador estudia:
1. qué dice el texto
2. qué significa dentro de su contexto
3. cuál es su punto principal
4. cómo se relaciona con el resto de la Escritura
5. cómo debe aplicarse a la congregación
Principio: En la predicación temática, existe el peligro de que el predicador lleve su tema al texto; en la predicación expositiva, el predicador permite que el texto determine su tema.
D. La predicación expositiva obliga al predicador a escuchar primero a Dios
El predicador no solamente habla.
Primero escucha.
Estudia el pasaje esperando descubrir lo que Dios ha dicho, incluso cuando el texto confronte sus propias ideas.
Esto protege a la congregación de ser alimentada solamente con:
1. los temas favoritos del pastor;
2. sus opiniones personales;
3. sus preocupaciones particulares;
4. sus experiencias;
5. sus preferencias teológicas o ministeriales.
E. El contexto determina el significado
Un texto no debe ser aislado de su contexto.
Para comprender correctamente un pasaje debemos preguntarnos:
1. ¿Qué viene antes?
2. ¿Qué viene después?
3. ¿Quién está hablando?
4. ¿A quién está hablando?
5. ¿Por qué fue escrito?
6. ¿Cuál es el argumento del autor?
7. ¿Cómo encaja el texto dentro del libro?
Por eso podemos resumir el principio hermenéutico del capítulo con tres palabras: «Ubicación, ubicación, ubicación».
F. El peligro de una iglesia moldeada por la mente del pastor
1. Cuando el predicador no se somete continuamente a la Escritura, la iglesia corre el peligro de crecer solamente hasta el nivel de su pastor.
2. Gradualmente: la mente del pastor → comienza a moldear → la mente de la congregación.
3. Pero el propósito bíblico es diferente: la Palabra de Dios → moldea al pastor → y por medio de la predicación → moldea a la congregación.
4. La iglesia no necesita ser conformada a la personalidad del pastor.
5. Necesita ser conformada a la mente de Dios.
II. LA PALABRA DE DIOS DEBE OCUPAR EL LUGAR CENTRAL EN LA IGLESIA
¿Por qué debe ser expositiva la predicación?
Porque detrás de la predicación expositiva existe una convicción teológica mucho más profunda: Dios obra por medio de su Palabra.
El capítulo resume esta centralidad de la Palabra en cuatro grandes áreas:
1. La Palabra produce vida.
2. La Palabra debe gobernar la predicación.
3. La Palabra produce santificación.
4. El predicador debe dedicarse al ministerio de la Palabra.
A. La iglesia no crea la Palabra; la Palabra crea la iglesia
Este principio recorre toda la historia bíblica.
No es primero: Pueblo → Palabra.
Es: Palabra → Pueblo.
Dios habla y, mediante su Palabra, llama, crea, reúne y dirige a su pueblo.
B. La historia bíblica demuestra la centralidad de la Palabra
Podemos seguir esta línea desde Génesis hasta el Nuevo Testamento:
Creación → Abraham → Israel → Profetas → Cristo → Apóstoles → Iglesia.
En cada etapa encontramos a Dios actuando mediante su Palabra.
III. LA PALABRA DE DIOS PRODUCE VIDA
A. Dios creó el mundo mediante su Palabra — Génesis 1
La Biblia comienza con un Dios que habla. «Y dijo Dios...»
Dios habla y la creación responde.
Por tanto: La Palabra de Dios no solamente comunica información; la Palabra de Dios produce aquello que Dios determina realizar.
B. Después de la caída, Dios dio una palabra de esperanza — Génesis 3:14–15
El pecado trajo:
1. separación
2. muerte
3. juicio
4. desesperanza
Pero Dios habló.
En medio del juicio apareció una promesa: la simiente de la mujer derrotaría a la serpiente.
La esperanza comenzó nuevamente con una palabra de Dios.
C. Abraham fue llamado por la Palabra — Génesis 12:1–3
Abraham no creó el pueblo de Dios mediante una estrategia humana.
1. Dios habló.
2. Abraham escuchó.
3. Abraham creyó.
4. Abraham obedeció.
De esa manera comenzó a hacerse visible el pueblo del pacto.
El pueblo de Dios surge al escuchar la Palabra de Dios y responder a ella por fe.
D. Moisés fue llamado por la Palabra — Éxodo 3
La zarza ardiente llamó la atención de Moisés.
Pero el elemento decisivo no fue simplemente que la zarza ardiera.
Dios habló desde la zarza.
Moisés recibió:
1. un llamado
2. una revelación
3. una misión
4. una promesa
Todo mediante la Palabra de Dios.
E. Israel fue constituido como pueblo mediante la Palabra — Éxodo 20
Dios reunió a Israel y le dio su ley.
La Palabra:
1. definió su relación con Dios
2. reguló su adoración
3. ordenó su conducta
4. estableció su identidad como pueblo del pacto
F. Los profetas fueron mensajeros de la Palabra
1. Una expresión aparece constantemente en el Antiguo Testamento: «Vino palabra de Jehová...»
2. Los profetas no fueron enviados principalmente para comunicar sus propias reflexiones.
3. Recibieron una palabra de Dios para comunicar al pueblo.
4. Esto establece un principio fundamental para el ministerio pastoral: La autoridad del mensajero depende de su fidelidad al mensaje.
IV. LA PALABRA DE DIOS DA VIDA A LO QUE ESTÁ MUERTO
Texto fundamental: Ezequiel 37:1–14
La visión del valle de los huesos secos constituye una poderosa ilustración de la obra de Dios mediante su Palabra.
A. La condición humana: huesos secos
Ezequiel contempla:
1. un valle
2. muchos huesos
3. huesos completamente secos
4. ausencia absoluta de vida
Humanamente no existe esperanza.
B. La orden divina: «Profetiza»
Dios no le dice a Ezequiel:
1. organiza los huesos
2. entretén los huesos
3. desarrolla programas para los huesos
4. haz que los huesos se sientan cómodos
5. Le ordena:«Huesos secos, oíd palabra de Jehová».
C. La Palabra y el Espíritu producen vida
Ezequiel predica.
Los huesos comienzan a juntarse.
Aparecen tendones.
Aparece carne.
Aparece piel.
Finalmente entra el espíritu y viven.
La secuencia muestra: Palabra + Espíritu → Vida.
Aquí encontramos una verdad fundamental para la iglesia: El predicador habla la Palabra, pero solamente Dios puede producir vida.
Por tanto, la confianza de la iglesia no debe estar principalmente en técnicas humanas sino en la Palabra de Dios acompañada por el poder del Espíritu de Dios.
V. JESUCRISTO ES LA PALABRA SUPREMA DE DIOS
Juan 1:1–4 «En el principio era el Verbo... En él estaba la vida».
Toda la revelación bíblica encuentra su culminación en Jesucristo.
A. Cristo es el Verbo hecho carne
Dios no solamente habló mediante profetas.
Finalmente habló mediante su Hijo.
Hebreos 1:1–2 «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras... en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo».
B. Jesús dio prioridad a la proclamación Marcos 1:38 «Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido».
Aunque Jesús:
1. sanó enfermos
2. alimentó multitudes
3. expulsó demonios
4. mostró compasión
la proclamación del mensaje ocupó un lugar fundamental en su ministerio.
C. La obra de Cristo necesita ser explicada mediante la Palabra
Cristo murió.
Cristo resucitó.
Pero esos acontecimientos deben ser proclamados e interpretados.
La predicación explica:
1. quién es Cristo
2. por qué murió
3. qué significa la cruz
4. qué significa la resurrección
5. por qué debemos arrepentirnos
6. por qué debemos creer
VI. LA PALABRA DE DIOS PRODUCE FE Y CREA LA IGLESIA
Romanos 10:17 «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios».
A. Pentecostés demuestra este principio — Hechos 2
Pedro predicó.
La multitud escuchó.
El Espíritu obró.
Sus corazones fueron compungidos.
Preguntaron:«Varones hermanos, ¿qué haremos?»
Miles respondieron.
La Palabra creó a la congregación.
B. La iglesia debe resistir la tentación de crear un pueblo mediante otros centros
Podemos reunir personas alrededor de:
1. una identidad cultural
2. una denominación
3. buena música
4. programas
5. actividades sociales
6. grupos de apoyo
7. proyectos comunitarios
8. edificios
9. ministerios especializados
10. la personalidad del pastor
11. Miembros de la misma cultura (cubanos, puerto riquenos, dominicanos, Guatemantecos ect...)
Dios puede utilizar muchas de estas cosas.
Pero ninguna debe convertirse en el fundamento de la iglesia.
La iglesia de Dios solamente puede ser verdaderamente formada como pueblo de Dios mediante la Palabra de Dios.
La experiencia de la Reforma protestante ilustra esta confianza. Martín Lutero atribuyó el avance de la Reforma fundamentalmente al poder de la Palabra.
Principio: No necesitamos fabricar el poder de la Palabra; necesitamos proclamarla fielmente.
VII. LA PALABRA DE DIOS DEBE GOBERNAR LA PREDICACIÓN DE LA IGLESIA
1 Corintios 14:26 «Hágase todo para edificación».
La pregunta es:¿Qué clase de predicación edifica verdaderamente al pueblo de Dios?
Respuesta: La predicación que expone fielmente la Palabra de Dios al pueblo de Dios.
A. La predicación debe alimentar a la congregación con la Escritura
La predicación no debe utilizar un texto simplemente como punto de partida para después abandonarlo.
El pueblo debe poder:
1. mirar el texto
2. seguir la explicación
3. comprender el argumento
4. comprobar lo que escucha
5. ver de dónde procede la verdad predicada
B. Este patrón aparece en el Antiguo Testamento
Deuteronomio 17:18–20 El rey debía leer constantemente la ley.
Salmo 1:2 El justo medita en la ley de Jehová día y noche.
2 Crónicas 34:30 Josías leyó públicamente el libro del pacto.
Nehemías 8:8 «Leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura».
Este texto ofrece prácticamente un modelo de exposición:
Leer → Explicar → Hacer entender.
C. El patrón continúa en el Nuevo Testamento
Jesús expuso las Escrituras.
Pedro explicó Joel y los Salmos en Pentecostés.
Hebreos desarrolla extensamente diferentes textos del Antiguo Testamento.
Por tanto: No basta predicar cosas verdaderas; debemos mostrar al pueblo dónde enseña Dios esas verdades en su Palabra.
VIII. LA PALABRA DE DIOS SANTIFICA A LA IGLESIA
La Palabra no solamente inicia la vida cristiana.
También sostiene y transforma la vida cristiana.
A. Vivimos de la Palabra — Mateo 4:4 «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».
Así como nuestro cuerpo necesita alimento físico, nuestra alma necesita continuamente la Palabra.
B. La Palabra dirige nuestro camino — Salmo 119:105 «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino».
C. La Palabra produjo reforma en tiempos de Josías — 2 Crónicas 34
Cuando la Palabra fue redescubierta:
Palabra → Convicción → Arrepentimiento → Reforma.
D. Jesús enseñó que somos santificados por la verdad — Juan 17:17 «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad».
E. Cristo santifica a su iglesia mediante la Palabra — Efesios 5:25–26
La Palabra:
1. confronta
2. limpia
3. corrige
4. reforma
5. transforma
6. santifica
F. Una iglesia saludable está siempre siendo reformada por la Palabra
El principio de la Reforma puede resumirse: Ecclesia reformata, semper reformanda secundum verbum Dei.
Es decir: «La iglesia reformada, siempre reformándose conforme a la Palabra de Dios».
Por tanto, una iglesia saludable nunca dice: «Ya hemos llegado».
Continúa preguntándose: «¿Qué dice la Palabra de Dios y dónde debemos cambiar para obedecerla?»
IX. EL PREDICADOR DEBE OCUPAR EL LUGAR DE SIERVO DE LA PALABRA
Si alguien está buscando una iglesia saludable, una de las primeras preguntas debería ser: ¿Qué hace esta iglesia con la Biblia cuando se reúne?
No simplemente:
1. ¿Cómo es la música?
2. ¿Cómo son los programas?
3. ¿Qué tamaño tiene?
4. ¿Cómo son las instalaciones?
5. ¿Es carismático el pastor?
Sino: ¿Predica fielmente la Palabra de Dios?
A. El predicador no está llamado a decir lo que las personas quieren escuchar
1. Existe siempre la tentación de convertir el púlpito en un espejo de la cultura.
2. El predicador pregunta:«¿Qué quiere escuchar la gente?»
3. Pero la pregunta bíblica es: «¿Qué ha dicho Dios?»
B. El gran imperativo pastoral — 2 Timoteo 4:2
Pablo no le dijo a Timoteo:
1. «Haz encuestas».
2. «Descubre qué quiere escuchar la sociedad».
3. «Busca algo novedoso».
Le dijo: «Predica la Palabra».
C. La prioridad apostólica — Hechos 6:4 «Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra».
Aquí aparecen dos grandes prioridades pastorales:
ORACIÓN + PALABRA.
Los apóstoles comprendieron que otras responsabilidades podían ser delegadas, pero no podían abandonar el ministerio de la Palabra.
D. El predicador sostiene la Palabra de vida
Filipenses 2:16 «Asidos de la palabra de vida».
La iglesia necesita un predicador que coloque continuamente delante de ella aquello que sus almas necesitan.
E. La autoridad no está principalmente en el predicador
La autoridad está en la Palabra que predica.
Por eso: Cuando la Biblia habla, Dios habla; cuando el predicador explica fielmente la Escritura, su autoridad procede del mensaje y no de su personalidad.
X. LA PREDICACIÓN EXPOSITIVA PROTEGE A LA IGLESIA
La exposición consecutiva de la Escritura protege tanto al pastor como a la congregación.
A. Protege al pastor de predicar solamente sus temas favoritos
Lo obliga a enfrentar:
1. textos difíciles
2. doctrinas incómodas
3. pecados que quizá preferiría evitar
4. verdades que también lo confrontan personalmente
B. Protege a la congregación de la personalidad del pastor
La iglesia aprende a decir: «¿Qué dice la Biblia?»
en lugar de: «¿Qué piensa nuestro pastor?»
C. Expone a la congregación a todo el consejo de Dios
Predicar libros completos permite que el texto establezca la agenda.
La iglesia recibe una dieta bíblica más equilibrada.
D. Mantiene a la iglesia continuamente bajo reforma
La iglesia no solamente estudia la Biblia.
La Biblia estudia a la iglesia.
La Palabra revela:
1. nuestros pecados
2. nuestras tradiciones equivocadas
3. nuestras prioridades incorrectas
4. nuestras debilidades
5. nuestras necesidades
6. nuestros ídolos
XI. APLICACIONES PARA EL PASTOR
1. Predique la Palabra, no simplemente acerca de la Palabra.
2. Permita que el texto determine el mensaje.
3. Estudie el contexto antes de construir el bosquejo.
4. Pregunte primero qué quiso comunicar el autor bíblico.
5. Predique libros completos de la Biblia regularmente.
6. No evite textos difíciles.
7. Permita que la Escritura confronte primero su propia vida.
8. Muestre a la congregación de dónde procede cada verdad.
9. Confíe en la obra del Espíritu mediante la Palabra.
10. Recuerde que su autoridad termina donde termina la autoridad del texto.
XII. APLICACIONES PARA LA CONGREGACIÓN
La responsabilidad no pertenece solamente al predicador.
La congregación también debe desarrollar hambre por la Palabra.
1. Escuchar atentamente la predicación
No venir simplemente a evaluar al predicador.
Venir preguntando: «Señor, ¿qué quieres enseñarme mediante tu Palabra?»
2. Examinar las Escrituras Hechos 17:11
Seguir el texto durante la predicación.
IUSTRACION: El caso de los hermanos de Berea aparece en Hechos 17:10–12 y es uno de los mejores ejemplos bíblicos de cómo una congregación debe escuchar la predicación y comprobarla a la luz de las Escrituras.
Hechos 17:11 «Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.»
— Hechos 17:11, RVR1960
El contexto es muy importante. Pablo y Silas llegaron a Berea y entraron en la sinagoga de los judíos (Hch. 17:10). Allí Pablo les enseñó acerca de Cristo. Lo extraordinario es que los bereanos hicieron dos cosas simultáneamente:
- Recibieron la Palabra con disposición. No escucharon a Pablo con una actitud hostil o cerrada: «recibieron la palabra con toda solicitud».
- Examinaron las Escrituras. No aceptaron la enseñanza simplemente porque procedía del apóstol Pablo. «Escudriñaban cada día las Escrituras» para comprobar si lo que Pablo enseñaba correspondía con la revelación escrita de Dios.
La expresión «para ver si estas cosas eran así» establece un principio muy importante para la iglesia: la autoridad final no reside en el predicador, sino en la Palabra de Dios.
Esto es particularmente significativo porque ¡el predicador era Pablo! Si los bereanos fueron elogiados por examinar bíblicamente incluso la enseñanza apostólica, cuánto más debe la iglesia examinar hoy la predicación de cualquier pastor o maestro.
Podría resumirse el principio de Berea de esta manera:
Una iglesia saludable escucha atentamente la predicación, pero comprueba cuidadosamente lo predicado mediante las Escrituras.
Esto encaja muy bien con el tema de la predicación expositiva: el creyente no debe preguntarse solamente «¿Me gustó el sermón?», sino principalmente: «¿Es esto realmente lo que enseña la Palabra de Dios?»
3. Orar por quien predica
Pedir que Dios le conceda:
1) fidelidad
2) claridad
3) valor
4) sabiduría
5) humildad
6) poder espiritual
4. Animar la predicación fiel
Una congregación saludable no exige entretenimiento del púlpito.
Exige: «Queremos escuchar la Palabra de Dios».
5. Someter nuestra vida a la Palabra
No basta decir: «Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios».
Debemos demostrarlo mediante nuestra obediencia.
El capítulo insiste precisamente en que reconocer verbalmente la autoridad bíblica mientras ignoramos lo que Dios dice constituye una contradicción práctica.
CONCLUSIÓN: ¿QUÉ ES LO MÁS IMPORTANTE EN UNA IGLESIA?
Volvamos a las preguntas iniciales.
1. ¿Qué hace buena a una iglesia?
2. ¿El estacionamiento?
3. ¿El edificio?
4. ¿Las bancas?
5. ¿La música?
6. ¿Los programas?
7. ¿La guardería?
8. ¿Las actividades?
9. ¿La personalidad del pastor?
Todas esas cosas pueden tener su lugar.
Pero existe algo mucho más importante: ¿SE ESCUCHA LA PALABRA DE DIOS?
Porque: «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».
— Mateo 4:4
La primera marca de una iglesia saludable es, por tanto, la predicación expositiva, porque detrás de ella existe una convicción mucho mayor:
Dios crea a su pueblo por su Palabra.
Dios alimenta a su pueblo por su Palabra.
Dios santifica a su pueblo por su Palabra.
Dios reforma a su pueblo por su Palabra.
Dios dirige a su pueblo por su Palabra.
Por eso el mandato continúa siendo: «Predica la Palabra». — 2 Timoteo 4:2
RESUMEN DEL BOSQUEJO
PRIMERA MARCA: PREDICACIÓN EXPOSITIVA
I. La primera y más importante marca es la predicación expositiva
El punto del pasaje debe convertirse en el punto del sermón.
II. La Palabra de Dios debe ocupar el lugar central en la iglesia
La iglesia no crea la Palabra; la Palabra crea la iglesia.
III. La Palabra de Dios produce vida
Desde Génesis hasta la iglesia, Dios crea y llama mediante su Palabra.
IV. La Palabra de Dios da vida a lo que está muerto
Ezequiel 37 muestra la relación entre Palabra, Espíritu y vida.
V. Jesucristo es la Palabra suprema de Dios
La revelación divina alcanza su culminación en Cristo.
VI. La Palabra produce fe y crea la iglesia
«La fe es por el oír» (Ro. 10:17).
VII. La Palabra debe gobernar la predicación
Leer, explicar y hacer entender la Escritura.
VIII. La Palabra santifica a la iglesia
«Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad» (Jn. 17:17).
IX. El predicador debe ser siervo de la Palabra
«Predica la Palabra» (2 Ti. 4:2).
X. La predicación expositiva protege a la iglesia
Impide que la congregación sea moldeada simplemente por los intereses y la personalidad del pastor.
FRASE CENTRAL PARA RECORDAR: UNA IGLESIA SALUDABLE ES UNA IGLESIA DONDE LA PALABRA DE DIOS ESTABLECE LA AGENDA, EL PREDICADOR LA EXPONE Y EL PUEBLO LA ESCUCHA, LA CREE Y LA OBEDECE.

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