¿QUÉ DEBEMOS BUSCAR EN UN DIÁCONO FIEL?
Hechos 6:1-7: 1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. 2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. 3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. 4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. 5 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; 6 a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. 7 Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
1 Timoteo 3:8-13: 8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; 9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.
10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. 11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. 12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.
13 Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.
Idea central: Un diácono bíblico no es simplemente una persona que sabe hacer cosas en la iglesia; es un creyente espiritualmente maduro, lleno del Espíritu y de sabiduría, cuyo carácter, doctrina, vida y servicio han sido probados delante de la congregación.
INTRODUCCIÓN: La situación era muy concreta: La iglesia estaba creciendo. Había necesidades reales entre las viudas. Surgió una queja relacionada con la distribución. Existía peligro de división. Los apóstoles necesitaban permanecer dedicados a la oración y al ministerio de la Palabra.
La solución fue buscar hombres que pudieran atender responsablemente aquella necesidad.
Los siete debían tener una característica que llama poderosamente la atención:
«de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría» Hechos 6:3
Aunque Hechos 6 no utiliza explícitamente la palabra «diácono», el pasaje apunta hacia este tipo de ministerio. El servicio a las mesas no era considerado un trabajo inferior: requería hombres espirituales y tenía como propósito contribuir a la unidad de la iglesia y facilitar el avance del ministerio de la Palabra.
¿Qué error cometeríamos si escogiéramos diáconos solamente porque son buenos administradores, personas trabajadoras, tienen habilidades prácticas o son populares, etc?
Estaríamos evaluando principalmente la capacidad y no el carácter espiritual.
El diaconado es un ministerio indispensable para la salud de la iglesia, especialmente porque permite atender necesidades prácticas sin descuidar el ministerio de la Palabra y la oración.
Veamos entonces cuáles son los requisitos según la Biblia, para la elección de los diáconos:
I. LLENO DEL ESPÍRITU Y DE SABIDURÍA
Hechos 6:3: Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.
El primer requisito no es: tener dinero; tener influencia; tener educación; ser empresario; tener una personalidad fuerte; saber organizar actividades.
El primer énfasis es espiritual.
El diaconado es un oficio espiritual, aunque muchas de sus responsabilidades sean prácticas.
1. ¿Qué significa estar lleno del Espíritu?
Es una persona cuya vida está caracterizada por:
- dependencia de Dios; temor del Señor; fruto espiritual; dominio propio; humildad; amor; capacidad para resolver conflictos con gracia.
No significa simplemente que el hombre diga que tiene el Espíritu Santo. Su vida debe mostrarlo.
Gálatas 5:22-23: 22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
¿Se ve el fruto del Espíritu cuando esta persona está bajo presión?
Porque es fácil parecer paciente cuando todo marcha bien.
El verdadero examen aparece: cuando alguien lo critica; cuando no recibe reconocimiento; cuando alguien se queja; cuando tiene que tratar con una persona difícil; cuando otros no aceptan su propuesta.
Es una persona que refleja el fruto del Espíritu y resuelve conflictos en vez de provocarlos.
2. ¿Qué significa tener sabiduría?
No es simplemente inteligencia. Sabiduría bíblica es saber aplicar la verdad de Dios correctamente a situaciones concretas. Santiago 1:19-20: 19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Un buen diácono necesita saber: escuchar; discernir; anticipar problemas; tomar decisiones; considerar las ideas de otros; explicar las decisiones; manejar conflictos.
Debe ser conocido por su discernimiento, buen juicio y capacidad para abordar problemas.
¿Cómo podemos saber si un hombre tiene sabiduría antes de nombrarlo diácono?
Observándolo antes de nombrarlo. No debemos esperar a darle el cargo para descubrir su carácter.
II. HONESTO
1 Timoteo 3:8: Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas;
La idea fundamental es que el diácono debe ser una persona confiable.
¿Qué significa «sin doblez»? una persona de doble lengua puede:
1. decir una cosa a una persona y otra diferente a otra;
2. decir una cosa y hacer otra.
Por eso el diácono debe ser coherente. Su sí debe ser sí y su no debe ser no. La congregación debe poder confiar en sus palabras.
Efesios 4:15: sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
No basta con decir la verdad. Hay que decirla con amor.
Efesios 4:29: Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
Por tanto podemos preguntarnos: ¿Cumple su palabra? ¿Cumple sus compromisos? ¿Es igual con diferentes personas? ¿Habla verdad con amor? ¿Es considerado un mediador justo? ¿Puede manejar información confidencial? ¿La gente confía en él?
Un diácono tendrá acceso a situaciones delicadas de la vida de los hermanos. Por eso:
Una persona indiscreta, chismosa o de doble discurso puede causar un daño enorme en una iglesia.
III. SOBRIO Y CON CONTENTAMIENTO
1 Timoteo 3:8: Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas;
Aquí aparecen dos áreas que pueden controlar al hombre:
1. El alcohol
La cuestión fundamental es el dominio propio.
¿Es una persona que controla sus apetitos o una persona controlada por ellos?
El diácono debe demostrar capacidad para decir no cuando sea necesario y evitar convertirse en tropiezo para otros.
2. El dinero
El problema no es simplemente cuánto dinero tiene una persona. El problema es qué lugar ocupa el dinero en su corazón. Una persona puede ser pobre y avara. Una persona puede ser rica y generosa.
Por eso hay que observar: ¿Es generoso? ¿Es desprendido? ¿Es un acumulador? ¿Se preocupa excesivamente por dinero? ¿Anima a otros a la generosidad? ¿Es honesto en sus asuntos financieros?
El diácono pueda administrar recursos destinados a personas vulnerables sin aprovecharse de ellas.
Filipenses 4:11-13: Pablo había aprendido: 11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
¿Puede esta persona tener poco sin quejarse y tener mucho sin enorgullecerse? Eso es contentamiento.
IV. GUARDA LA FE
1 Timoteo 3:9: que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.
Recordemos que el diácono no solamente necesita habilidades prácticas. El diácono necesita conocer y vivir el evangelio en tres dimensiones:
1. Conocimiento.
Debe conocer las verdades fundamentales de la fe: Dios; el hombre; pecado; Cristo; muerte y resurrección de Cristo; arrepentimiento; fe; salvación; doctrina cristiana fundamental.
El diácono debe poder explicar el evangelio y comprender las afirmaciones básicas de la Escritura.
2. Experiencia personal
No basta conocer intelectualmente el evangelio. El diácono debe haber abrazado personalmente a Cristo. Debe existir evidencia de: arrepentimiento; fe genuina; dependencia de Cristo; conversión creíble.
3. Conciencia limpia
Aquí está la unión entre doctrina y vida.
No solamente: «Creo la verdad». Sino: «Vivo conforme a la verdad que profeso».
El diácono debe vivir de manera digna de su vocación cristiana.
V. PROBADO Y VERDADERO
1 Timoteo 3:10: Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.
Esta es una de las partes muy importantes respecto al diaconado. El principio es:
Primero se prueba; después se nombra.
No: «Lo nombramos y después veremos cómo funciona».
El servicio revela el carácter, ya que servir puede probar: la profundidad del amor; la paciencia; la resistencia; el gozo; la capacidad para enfrentar dificultades.
Los diáconos se encontrarán con necesidades serias, conflictos y situaciones complicadas; por eso es prudente que hayan sido probados previamente.
¿Cómo se prueba?
1. ¿Es un cristiano maduro y en crecimiento? No existe un número mágico de años.
Pero la persona debe mostrar crecimiento espiritual y fruto del Espíritu.
2. ¿Es competente para servir? No se busca simplemente un profesional. Se busca alguien que ya haya demostrado fidelidad y capacidad en algún área de servicio.
El servicio fiel en cosas pequeñas puede revelar preparación para responsabilidades mayores.
3. ¿Existe algo que lo descalifique?
Hay que observar tanto: carácter; como competencia.
4. ¿La congregación lo respalda? El candidato que ha sido probado debe contar con el reconocimiento y apoyo de la iglesia y sus líderes.
VI. RESUMEN EN CINCO PALABRAS
ESPIRITUAL ¿Está lleno del Espíritu y de sabiduría?
HONESTO ¿Podemos confiar en su palabra?
SOBRIO ¿Controla sus apetitos y ama la generosidad?
CREYENTE ¿Conoce, guarda y vive la fe?
PROBADO ¿Su vida ha demostrado que es confiable?
CONCLUSIÓN FINAL:
«EL HOMBRE QUE NADIE ESTABA MIRANDO»
En una iglesia había un hermano que nunca buscaba protagonismo. No ocupaba un cargo importante y casi nadie hablaba de él cuando se mencionaban los líderes.
Pero cada domingo llegaba temprano. Si veía una silla fuera de lugar, la acomodaba. Si encontraba a una persona mayor necesitando ayuda, se acercaba. Si surgía un problema, no buscaba culpables; buscaba cómo ayudar.
Un día, cuando la iglesia tuvo que escoger hombres para una responsabilidad mayor, alguien preguntó: ¿Y por qué no consideramos a este hermano?
Otro respondió: Porque nunca lo hemos visto buscando ese puesto.
Entonces un anciano dijo: Precisamente por eso. No necesitamos encontrar a alguien que quiera un cargo; necesitamos reconocer a alguien que ya ha demostrado que quiere servir a Cristo.
Hermanos, esa es precisamente la enseñanza de hoy.
Si mañana nuestra iglesia tuviera que escoger diáconos, ¿qué estaríamos buscando primero?
¿Hombres disponibles? ¿Hombres capaces? ¿O hombres espiritualmente cualificados?
La prioridad bíblica: No buscamos primero hombres que quieran un cargo. Buscamos hombres que ya estén mostrando: carácter → doctrina → servicio → sabiduría → fidelidad.
Y entonces la iglesia reconoce públicamente aquello que ya ha podido observar en ellos.
El diaconado no es un accesorio de la iglesia, sino un ministerio destinado a facilitar el avance del evangelio, la salud del cuerpo y el gozo de los santos; por eso Pablo habla de quienes ejercen bien el diaconado como personas que ganan «un grado honroso» y «mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús» (1 Ti. 3:13).
La Biblia dice: Buscad... varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría. (Hechos 6:3)
Y 1 Timoteo 3:10 dice: Y éstos también sean sometidos a prueba primero».
Primero se prueba; después se nombra.
Por eso, esta enseñanza no es solamente para los que pudieran llegar a ser diáconos. Es para toda la iglesia.
Preguntémonos delante del Señor:
¿Soy confiable? ¿Estoy creciendo espiritualmente? ¿Sirvo aunque nadie me vea? ¿Sé tratar los problemas con sabiduría? ¿Guardo la fe con una conciencia limpia? ¿Mi vida demuestra fidelidad?
Quizás nadie vea muchas de las cosas que hacemos por Cristo.
Pero Dios sí las ve.
Y quizá entre nosotros haya hermanos que nunca han buscado un título, pero que durante años han demostrado que aman a Cristo, aman a la iglesia y aman servir.
La iglesia no debe escoger diáconos simplemente porque necesitan personas que hagan cosas; debe reconocer como diáconos a personas cuya vida ya demuestra que aman a Cristo, aman a su iglesia y saben servir a los demás con sabiduría, verdad y humildad.
Porque el verdadero siervo de Cristo no necesita primero un cargo para demostrar que sirve; su vida ya lo está demostrando.
Que Dios nos dé diáconos llenos del Espíritu y de sabiduría, y que también haga de cada uno de nosotros siervos fieles, humildes y dispuestos para la gloria de Cristo.

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