¿Porque no creo en el arrebatamiento de la manera en que lo han enseñando en los últimos 150 años de historia del cristianismo?

 

La Biblia no enseña un arrebatamiento secreto separado de la segunda venida de Cristo. El verbo griego ρπάζω no significa “rapto” ni contiene en sí mismo ningún concepto técnico asociado a la idea moderna de “raptar” como un evento oculto. Su sentido es “tomar por la fuerza”, “arrebatar”, “tomar rápidamente” o “llevar con poder”, y este significado nos ayuda a entender correctamente 1 Tesalonicenses 4:17 (RVR1960), donde el apóstol Pablo escribe:

“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

Aquí el término no comunica la idea de un acto secreto ni de un escape furtivo, sino la de una acción poderosa y soberana de Dios. El contexto inmediato lo confirma, pues en 1 Tesalonicenses 4:16 (RVR1960) dice:

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.”

Lejos de describir un evento silencioso o invisible, el pasaje habla de voz de mando y trompeta de Dios, elementos públicos y audibles.

En el Nuevo Testamento, cuando ρπάζω se usa en sentido sobrenatural, siempre describe una intervención divina decisiva. Por ejemplo, en 2 Corintios 12:2 (RVR1960):

“Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años… fue arrebatado hasta el tercer cielo.”

Y en 2 Corintios 12:4 (RVR1960):

“que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables…”

En Hechos 8:39 (RVR1960) leemos:

“Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más…”

Y en Apocalipsis 12:5 (RVR1960):

“Y ella dio a luz un hijo varón… y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.”

En todos estos casos el verbo señala una acción poderosa de Dios, no un escape secreto diseñado como fase separada del retorno de Cristo.

Además, Pablo conecta el arrebatamiento directamente con la parusía (presencia, venida oficial y manifestación pública del Rey). En 1 Tesalonicenses 4:15 (RVR1960) declara:

“Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.”

La palabra “venida” traduce παρουσία (parausia), que en el mundo antiguo describía la llegada oficial y visible de un rey. Por tanto, el énfasis del pasaje no está en un “rapto” clandestino separado de la segunda venida, sino en la manifestación gloriosa del Señor, donde los creyentes son arrebatados por el poder de Dios para encontrarse con Él.

Así, lingüísticamente y contextualmente, ρπάζω (arpazo) en 1 Tesalonicenses 4:17 apunta a la acción soberana de Dios en la venida pública de Cristo, no a la construcción teológica posterior de un “rapto” independiente y oculto previo a la tribulación.

¿Qué debemos hacer entonces? La respuesta bíblica no es especular sobre eventos secretos, sino vivir en santidad, esperanza y fidelidad mientras esperamos ese día final. No será el comienzo de un “rapto” oculto ni un secuestro misterioso, sino el día glorioso del fin de este mundo tal como lo conocemos y la manifestación visible del Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:16). Será un tiempo de alegría y redención para los que han sido salvos, pero también un día de temor y confusión para quienes rechazaron a Cristo.

La Escritura describe ese día como público y evidente. Jesús mismo dijo:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.” (Mateo 24:30, RVR1960)

Para los creyentes será el cumplimiento de nuestra esperanza:

“Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” (Hebreos 9:28, RVR1960)

Pero también será día de juicio para quienes no creyeron:

“Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.” (2 Tesalonicenses 1:7–8, RVR1960)

Después de ese día ya no habrá más oportunidad de salvación, porque vendrá el juicio final (Apocalipsis 20:11–15). Por eso la exhortación es clara:

“Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.” (Isaías 55:6, RVR1960)

Hoy es el día de gracia. Hoy es el tiempo aceptable. Vivamos preparados, firmes en la fe, anunciando el evangelio y esperando con gozo la gloriosa venida de nuestro Señor Jesucristo.

Pastor Israel.

 

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