I.
Dios nos da bendiciones para disfrutar con sabiduría
II.
La recreación y el ocio como parte de la vida cristiana
III.
La moderación en los gastos personales
IV.
El peligro de los excesos y el materialismo
V.
El disfrute equilibrado como testimonio cristiano
VI.
Priorizar el bienestar del cónyuge en nuestras decisiones financieras y
recreativas
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