Pastor Israel Cordoves, Jr
¿Puede
una mujer cristiana ponerse vestidos escotados, sin tirantes o cortos?
“Las mujeres se vistan de una manera modesta. Deberían llevar ropa decente
y apropiada…” (1 Timoteo 2:9, NTV)
Cuando
surge la pregunta de si una mujer cristiana puede usar vestidos sin tirantes,
escotados, cortos o que marquen demasiado su figura, es importante recordar que
la Biblia no da una lista de ropa permitida o prohibida. Lo que sí ofrece es un
principio divino. Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, nos enseña que “las
mujeres se vistan de una manera modesta… decente y apropiada” (1 Ti 2:9).
Este
versículo utiliza tres palabras hermosas que iluminan la voluntad de Dios para
la mujer cristiana. La primera es modesta (κοσμίῳ -
kosmio), que implica vestir de manera decorosa, respetable y
con buen gusto, evitando exageraciones o estilos diseñados para llamar la
atención. La segunda es decente o pudor (αἰδοῦς - aidous), la cual describe una actitud del corazón que reconoce que el
cuerpo es un regalo de Dios y debe ser valorado, no convertido en objeto de
miradas indebidas. La tercera palabra es apropiada o sensatez (σωφροσύνης - sofrosunes), que señala el dominio propio y una mente equilibrada que
escoge lo que edifica, lo que honra al Señor y lo que refleja verdadera madurez
espiritual.
Cuando
juntamos estas tres ideas, entendemos que la modestia bíblica no es una carga
ni una prohibición, sino una manera hermosa de expresar identidad, carácter y
reverencia al Señor. Por tanto, no se trata solo de qué se viste, sino de cómo
y por qué se viste. Una prenda sin tirantes, un vestido corto o un pantalón apretado
necesariamente determina la espiritualidad de una mujer; lo que realmente la
define es un corazón que busca honrar a Dios en todo, incluyendo su manera de
vestir. La Biblia nos llama a vestirnos del Señor Jesucristo y no dar lugar a
los deseos de la carne (Ro 13:14), así como a vestirnos del nuevo ser creado
según Dios en justicia y santidad (Ef 4:24). Por eso, la pregunta más sabia no
es “¿Puedo usar esto?”, sino: “¿Esto refleja a Cristo en mí? ¿Edifica?
¿Conviene? ¿Ayuda o distrae?”. También es necesario reconocer una realidad
humana: la mente masculina es visual, y muchos hombres pueden distraerse o
sentirse tentados por cierta ropa más reveladora; esto no culpa a la mujer,
pero sí recuerda la advertencia de Jesús sobre cómo los ojos pueden llevar al
corazón por caminos incorrectos (Mt 5:28). Vestirse con modestia no significa
verse fea, descuidada o vivir como en un convento, sino vestir con sabiduría,
madurez y amor cristiano, mostrando a Cristo también a través de la apariencia.
Por otra parte, vestirse bien muestra también respeto hacia otras mujeres que
tienen esposos o novios, y que no desearían que una hermana en Cristo se
convierta, sin intención, en instrumento de tentación para ellos. Una mujer
cristiana puede hacerse preguntas como: ¿mi forma de vestir honra al Señor?,
¿ayuda o estorba espiritualmente a los hombres?, ¿edifica a mis hermanos en la
fe?, ¿hace quedar bien a mi esposo, si estoy casada? Al final, la Escritura
recuerda que la belleza más valiosa es la del corazón, y por eso mismo Pablo
concluye diciendo que las mujeres deben ser “atractivas por las cosas buenas
que hacen” (1 Ti 2:10).

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