¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?

"...y decían una a otra: —¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron que la piedra ya había sido removida, a pesar de que era muy grande." Mr. 16:3-4 

Por tres años los discípulos habían estado con Jesus. Ellos habían visto todo tipo de milagros y prodigios realizados por el divino maestro. La esperanza de la restauración de Israel parecía que finalmente había llegado, pero ahora, en una tumba yacía el cadáver del gran Mesías prometido.
¿Cuántas cosas no pasarían por las mentes de los discípulos y de aquellos que habían creído que él era el Rey de Israel?

Todo había desvanecido y todos los sueños que tenían estaban ahora en una tumba de rocas y cerrada con una gran piedra. Había sido un fin de semana difícil para los seguidores del maestro. Todos sabían que él estaba muerto, sin embargo, unas mujeres, de manera extraña decidieron ir aquel domingo por la mañana para llevar especias aromáticas y así ungir al maestro. Tal pareciera que ellas todavía no habían entendido que la tumba estaba sellada y protegida por la guardia romana. Nos preguntamos, ¿Estarían ellas creyendo que podían ver el cadáver ya a punto de descomposición, puesto que habían pasado tres días desde la crucifixión? - ¡Que locura! Aquellas mujeres fueron a la tumba y hasta se preguntaban entre ellas, - ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Algo extraordinario había pasado, un Ángel había removido la piedra. Un enviado de Dios lo había hecho. ¡Que hermoso! -¡Cristo había resucitado y si, la piedra había sido removida!



¿No crees que cuando en nuestra vida parezca que todo está ya terminado, y que no hay más esperanza, la resurrección de Jesucristo nos recuerda que para nuestro Señor no hay piedra que pueda contener la victoria divina? ¡Quiera Dios que no nos preocupemos por las piedras que nos impide experimentar la victoria de Cristo porque él ha resucitado!




¡Amen!

Pastor Israel.