Prepárate para la buena Obra en el Reino de Cristo

Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17); “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra (2 Cor. 9:8).”

   Nuestro pasaje nos habla del origen divino de las escrituras y del objetivo que ellas tienen de preparar a los discípulos y capacitarlos para “toda buena obra.” La referencia de buena obra es para muchos, en estos tiempos modernos, una terminología muy relativa ya que no se nos especifica cuál es la buena obra del hombre (o mujer) de Dios. 

   Si preguntamos a que se refiere la expresión nos encontraríamos con toda clase de interpretaciones. Buscar una definición concreta de tal expresión es sin duda algo muy personal y que va muy asociado a la cultura e idiosincrasia de cada discípulo. No obstante, sabemos que cualquiera que sea la definición que cada uno tenga de ‘buenas obras,’ las Escrituras tiene la última palabra; y esta nos enseña varias cosas relacionadas con el tema de las buenas obras, muy provechosas para nuestro diario vivir.
Los cristianos tenemos que abundar en buenas obras ya que estas provienen de la gracia de Dios: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra (2 Cor. 9:8). Seamos honestos, el cristianismo de hoy se ha reducido para muchos en un actuar ficticio e hipócrita. Probablemente, esta es una opinión muy fuerte, pero sin duda alguna es real, ya que los cristianos, habiendo sido llamados para abundar en buenas obras, pareciera que solo hacemos buenas obras cuando nos conbiene. Meditemos en las muchas ocaciones en que hacemos buenas obras de acuerdo a nuestra conveniencia; y si una persona no es de nuestro agrado, entonces actuamos con 'malas obras.' Cristo no fue asi, El abundó en buenas obras y estas alcanzaron a todos los niveles de la sociedad.
La manera en que podemos abundar en buenas obras es volviendo a las escrituras. Ellas fueron dadas por Dios para la enseñanza, la reprensión, la corrección, y la instrucción en justicia. Si no volvemos al cristianismo antiguo en que los cristianos leían y estudiaban la biblia; asistían a los cultos de estudios bíblicos, se reunían en grupos a orar y meditar en la palabra; entonces jamás tendremos la abundancia de las buenas obras. -¡Amén!
Pastor Israel Cordovés, Jr.