¿Danzas en el Espíritu?


Has cambiado mi lamento en una Baile; quitaste mi vestido de luto y me ceñiste de alegría. Por eso mi alma te cantará y no callará. Oh Jehovah, Dios mío, te alabaré para siempre.

Salmo 30:11-12


¿Qué Dios ha cambiado mi lamento en Baile? ¿Cómo es eso y como aplicar tal expresión a nosotros los cristianos del Nuevo Testamento? Si lo tomamos literalmente, nuestra iglesia parecería un centro de baile, y no queremos tal cosa. De todos es conocido el problema que el baile implica desde un punto de vista cristiano. Sin embargo, esta expresión es una manifestación de lo que le pasa a una persona que ha tenido una experiencia tan grande como la que tubo este salmista.


Nosotros los cristianos de hoy, podemos ser fieles a este salmo si lo miramos desde el punto de vista de la emoción que produce la alegría de un corazón verdaderamente agradecido. Nosotros los cristianos hemos de estar agradecidos al Señor a tal punto que nuestra alma, alegóricamente hablando, “baila” de gozo. O sea, nuestro espíritu se regocija, y danza en Dios.

Además, lo más importante es que no fue el salmista el que quiso cambiar su vida, su alma, su espíritu, ni su lamento y tristezas en baile. Fue el mismo Dios quien lo hizo al hacer una obra grande en su vida. Nosotros tenemos una mejor razón para tener alegría. ¡Cristo nos ha dado vida y la verdadera alegría! En Lucas capitulo seis, Jesús habla sobre los tiempos finales y nos da una razón para alegrarnos. El también dice, “Gozaos en aquel día y saltad de alegría, porque he aquí vuestro galardón es grande en el cielo; pues así hacían sus padres a los profetas (Lucas 6:23).”

Luego, ¿Baila tu alma de alegría o estás en un estado de depresión constante y tiene raíces de amargura donde el gozo de Su salvación no se ha experimentado? Quiera Dios que nuestra alma baile a cada instante de nuestras vidas. Al fin y al cabo, Dios habita en medio de la alabanza. Y el mismo se ha encargado de quitarnos el vestido de luto que vestía nuestra alma.

¡Anímate hermano y vive el gozo de tu salvación! -¡Amén!

Pastor I. Cordovés, Jr.

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